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Stanley Ketchel: Leyenda y tragedia.


JESUS COVA.


Hará un par de años en una síntesis acerca de la historia de la división mediana, mencionamos a uno de los nombres más brillantes de la categoría, Stanley Ketchel.

Fue protagonista de una vida tempestuosa y trágica que terminó con su asesinato, por el disparo de un marido celoso, cuando contaba solo 24 años —el 15 de octubre se cumplirán 115 años del hecho—, un tránsito vital ciertamente apasionante y fascinante a tal grado que bien pudiera servir de modelo para una novela.

De hecho, Ernest Hemingway, el gran escritor estadounidense y Premio Nobel de Literatura en 1954, se inspiró en él para uno de sus famosos cuentos.

Tenemos la convicción de que los aficionados de hoy saben muy poco respecto a quién fue Ketchel, a los 21 o 22 años —su trayectoria deportiva y de vida está llena de imprecisiones y de rumores jamás confirmados—, el más joven en llegar a la corona mundial del peso.

Un peleador zurdo estadounidense de nombre Alexander Rudolph, quien peleó como Al McCoy, se sentaría luego el 7 de abril de 1914 en el trono de la categoría a menor edad que Ketchel (con 19 años y 6 meses) con un KO en el primer round sobre George Chip en Brooklyn.

McCoy fue campeón hasta 1917, con solo 5 defensas luego de haber ganado la faja. Dejó marca extraoficial de 33-14-6, con 29 por KO.


Stanley Ketchel: Leyenda y tragedia.


Acotemos que el peso mediano agrupa a los peleadores de más de 69,850 y menos de 72,562 kilos (160 libras). Su creación se remonta a alrededor de 1840 y tuvo como primer soberano a Tom Chandler, vencedor de Dooney Harris en 1867, cuando aún se peleaba sin guantes.

En tanto que Jack (Nomparell) Dempsey fue el primero con guantes al batir a George Fulijames el 30-7-84 y se mantuvo en el trono hasta 7 años más tarde.

Este “Nomparell” (traducido como sin igual, incomparable), un irlandés criado en EE.UU., de nombre real John Edward Kelly, de estilo agresivo y con poder noqueador, no guarda relación alguna con el legendario Jack Dempsey que fue campeón pesado en los años 20.


UNA DIVISIÓN DE GRANDES NOMBRES

Stanley Ketchel (Grand Rapids, Michigan, 14-09-1886 – Springfield, Missouri, 15-10-1910), fue calificado hasta las primeras cinco décadas del Siglo XX como el más grande peso medio de cualquier tiempo.

Muchos años más tarde sería seguido en la historia de la categoría por figuras de también singular brillantez, como Marvin “Maravilloso” Hagler —para muchos el mejor de todos los tiempos—, Bernard “The Alien” Hopkins, el argentino Carlos “Escopeta” Monzón, el italiano Nino Benvenuti.

Aunque no sobra añadir a tan prestigioso y sonoro cuarteto los nombres de figuras de diferentes épocas, tales como Harry Greb, Nigel Benn, Emile Griffith, Gene Fullmer, “Sugar” Robinson, Jake LaMotta, Thomas Hearns, Gennady Golovkin (aún activo), el panameño Roberto “Mano É Piedra” Durán, “Sugar” Ray Leonard (más un welter que mediano), el colombiano Rodrigo Valdés, estadounidenses la mayoría de ellos, que dieron y dan prestigio al peso, uno de los 8 tradicionales del boxeo (los otros el mosca, gallo, pluma, ligero, welter, semipesado y pesado).


Stanley Ketchel: Leyenda y tragedia.


A Ketchel también se le ubicó por largo tiempo entre los 5 mejores púgiles de todas las épocas e inclusive hoy se le considera entre los 20-30 mayores astros de cualquier división.

Era hijo de inmigrantes polacos, Tomás y Julia Keical, llegados a Estados Unidos sobre el final del S.XIX y su nombre de nacimiento fue Stanislaw Keical. Llegó al boxeo por las vicisitudes padecidas en su infancia, presuntamente causadas por el asesinato de sus padres, versión jamás probada y que se presume propaló el propio boxeador.

Tendría unos 12 años cuando dejó el hogar paterno. Lo que sí es una verdad confirmada y comprobada es que luego de irse de casa se vio envuelto en pillerías menores, en cientos de riñas callejeras, moviéndose de uno a otro lugar, con el estado de Montana de primera parada.

Poco después haría de polizón en vagones de trenes, hasta los 16-17 años.

Peleó en profesional entre 1903 o 1904 y 1910. Debutó frente a Kid Tracy el 2 de mayo del 03 o del 04 (tampoco hay consenso entre sus biógrafos con relación a la fecha de estreno) y lo demolió en el primer asalto.

Luego de perder con Maurice Thompson en seis rounds, sumó 34 nocauts, 3 empates y una derrota más, otra vez ante Thompson. Este Thompson, Kid Lee y Billy Papke serían los únicos medianos que pudieron vencerle.

A Papke lo noqueó después en 12, y en lo que fue una histórica rivalidad lo doblegó en 3 de otros 4 encuentros, uno de ellos por segunda vez por la vía rápida.


Stanley Ketchel: Leyenda y tragedia


La agresividad que desplegaba en el ring, su incesante estilo agresivo y la impiedad contra sus oponentes le valieron el bien ganado apodo de El Asesino de Michigan.

Hubo quien dijera que su furia en el ensogado provenía del odio almacenado por las humillaciones sufridas por su madre y que veía en cada rival a los culpables de aquellas ofensas. Se especuló también que su saña la provocaba el poco creíble asesinato de la madre, Julia.

Todo lo hecho sobre el ring, en una carrera desbordante de lustre, le fue reconocido con su exaltación al Salón Internacional de la Fama del Boxeo en Canastota, New York en 1954.


Stanley Ketchel: Leyenda y tragedia.


UN TRÁGICO FINAL

Como apuntamos antes y repetimos a esta altura del relato, nadie escaló antes de él más tempranamente al trono de las 160 libras.

Lo hizo en 1907, es decir, a los 21 años, o en 1908. Algunos cronistas dan la fecha del 2/9/07 cuando, después de unas tablas logradas 2 meses antes, noqueó a Joe Thomas en el 17° de una pelea a 32 asaltos.

Otros cronistas —ya dijimos que su vida está plagada de imprecisiones— señalan la fecha de su reconocimiento como el mejor mediano del orbe el 22 de febrero de 1908, cuando noqueó en un round a Mike “Twin” Sullivan.


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En la primera defensa doblegó en 20 al mellizo de aquel, Jack “Twin” Sullivan, el 7 de septiembre del mismo año, en una épica batalla, para perder el cetro frente a Papke, su primera derrota en 4 años.

En procura de más dinero y de mayor gloria, Ketchel se atrevió a retar al campeón mundial pesado Jack Johnson (su amigo de francachelas), el primer púgil negro reconocido como monarca del peso máximo.

Lo confrontó el 16 de octubre de 1909 en Colma, California, un desafío al que acudió con 180 libras (81 kg.), mientras que el campeón detuvo la báscula en unas 30 libras más (cerca de 15 kg.). Otros cronistas aseguran que JJ subió con unos 22 kilos por arriba del rival.

Ketchel sorprendió a todos al derribar al “Gigante de Galveston” con un derechazo al mentón en el round 12. Fue el canto del cisne, porque Johnson se levantó más furioso que atontado y aplastó al atrevido con una derecha y una izquierda a la cabeza y en plena boca.

Se comentó que dos o cuatro de los dientes de Ketchel quedaron incrustados en el guante del triunfador.

Su última batalla en el ring la libró en Nueva York ante Jim Smith el 10/06/10 y se impuso por KO en cinco asaltos.

Stanley Ketchel: Leyenda y tragedia.

Su récord final y no oficial fue de 46 KO, 3 ganadas a los puntos, 4 tablas, 2 perdidas por decisión, 3 por KO y 4 sin decisión, según el libro de Nat Fleischer.

Otras publicaciones le asignan 52 ganadas (49 por KO), 4 empates y 4 derrotas (en verdad fueron media docena, ante Thompson (2), Kid Lee, Billy Papke, Jack Johnson y Sam Langford, este otro famoso peso pesado.

Tales números no incluyen, naturalmente, unas 250 reyertas callejeras y en sórdidos bares cuando era un adolescente y fungía de “gorila” —guardianes en cantinas que “aquietaban” a los clientes alborotadores—, en pleitos contra adversarios que en ocasiones le doblaban en edad, en estatura y en peso.

Además de Johnson también cambió golpes en marzo de 1910 con el mítico peso completo, Sam Langford, a quien evadían los mastodontes blancos por razones racistas y es tenido entre los mejores del peso mayor de cualquier época.

Langford batió a Ketchel por una decisión de los llamados fallos “de periódico”.

Desgastado por abuso del alcohol, el presunto consumo de opio y un sinfín de noches sin final, viajó en pos de su recuperación al rancho Conway, en Missouri, propiedad de un antiguo amigo de la familia, el coronel H.P. Dickerson.


Stanley Ketchel: Leyenda y tragedia.


Allí, el 15 de octubre de 1910, en un confuso altercado en que se mezclaron celos, robo y una airada discusión, Walter Dipley —la pareja de una cocinera del rancho, llamada Goldie Smith—, el ciclo vital de Stanley Ketchel se apagó definitivamente por un disparo de escopeta calibre 22 que le entró por la espalda y atravesó su pulmón derecho.

Falleció pocas horas después en el hospital de Springfield, Missouri.

Es auténtico y anecdótico que en la ceremonia de su entierro un aficionado, entre miles, rompió el luctuoso silencio cuando gritó a todo pulmón, como un último tributo a la calidad boxística del difunto, a su colosal y proverbial coraje personal y sobre el ring:

“¡Cuéntenle! Verán que se levanta a los 8 segundos… ¡Cuéntenle!”


Stanley Ketchel: Leyenda y tragedia.


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