Leyendas del Boxeo

Leyendas del Ring: Tiger Flowers “El Diácono de Georgia”

Published

on

Leyendas del Ring: Tiger Flowers “El Diácono de Georgia”

Leyendas del Ring: Tiger Flowers “El Diácono de Georgia”


Por Robert Portis.


Tenía apenas 32 años cuando dejó este mundo. Pero si, como dice el viejo refrán, “los buenos mueren jóvenes”, entonces Tiger Flowers jamás podría haber escapado de su destino. Si alguna vez hubo un hombre de virtud e integridad dentro del cuadrilátero, ese fue Theodore “Tiger” Flowers, hijo de padres profundamente religiosos, temerosos de Dios.

Un hombre que, fuera del ring, debió poner la otra mejilla una y otra vez, tal era la realidad de ser afroamericano en los Estados Unidos de su época.

Pero que nadie confundiera su bondad y fe cristiana con debilidad. Flowers fue un guerrero nato que se enamoró del boxeo desde el momento en que se calzó por primera vez un par de guantes. Fue un púgil incansable, que disputó 141 combates en menos de una década.

Aunque nacido en Atlanta, fue la legendaria ciudad boxística de Filadelfia la que lo vio dar sus primeros pasos en el pugilismo. Durante la Primera Guerra Mundial, el joven Theodore viajó a la llamada “Ciudad del Amor Fraternal” para trabajar en los astilleros. Por casualidad, entró en un gimnasio propiedad de Philadelphia Jack O’Brien, ex campeón mundial semipesado, quien —poco común en la época— permitía entrenar a hombres de cualquier raza o religión. O’Brien quedó impresionado con el talento natural de Flowers y lo animó a seguir entrenando.

Un púgil con fe y puños

Ya de regreso en Atlanta, Theodore decidió dedicarse al boxeo profesional, a pesar de la desaprobación de su madre y de su iglesia. “Soy boxeador profesional porque creo que Dios quiso que fuera lo que soy”, afirmó. “La Biblia me dice que no está mal que un hombre luche por su sustento.”

Debutó como profesional en 1918, aunque su carrera despegó realmente en 1921, año en el que peleó 13 veces y dejó claro que era una fuerza a tener en cuenta, enfrentándose a rivales de peso como Panama Joe Gans y Kid Norfolk.

“El Diácono de Georgia” siempre será una leyenda inmortal del boxeo.
 

El apodo de “El Diácono de Georgia” le calzaba perfectamente. Siempre llevaba consigo una pequeña Biblia, aunque nunca rezaba para ganar. “Podría encontrarme con un hombre mejor y más fuerte, y perder. Entonces podría sentirme tentado a dudar del Señor, así que siempre espero a que la pelea termine y entonces doy gracias por la fuerza que me permitió salir ileso.”

Nunca protestaba por una decisión arbitral, sin importar el resultado, aunque más de una vez fue víctima de fallos prejuiciosos, una realidad habitual para los boxeadores negros de su tiempo. Aun así, siempre saludaba con respeto a su rival tras el combate.


Leyendas del Ring: Tiger Flowers “El Diácono de Georgia”


 El estilo imparable del “Tigre”

Pero una vez sonaba la campana, aparecía su otro apodo: “Tiger”. Convertido en zurdo, combatía con una intensidad feroz, lanzando andanadas de golpes mientras se mostraba escurridizo y difícil de golpear. Su estilo era poco ortodoxo, pero eficaz: astuto, escurridizo, incansable.

Su sentido del ritmo y la distancia, sumado a su velocidad, fortaleza física y estilo incómodo, lo convirtieron en uno de los mejores pesos medianos de todos los tiempos. Su única debilidad notoria: una mandíbula no del todo resistente.

Como tantos otros boxeadores afroamericanos de la época, Flowers tuvo dificultades para conseguir peleas contra rivales blancos. A menudo tenía que enfrentarse una y otra vez a otros púgiles de color para ganarse la vida. Aun así, acumuló un increíble récord de 132 victorias, 17 derrotas, 8 empates y 4 combates sin decisión en poco más de nueve años.

Sus combates más célebres fueron contra Harry Greb y Mickey Walker, aunque también venció a figuras de primer nivel como Lou Bogash, Johnny Wilson, Frank Moody y Jock Malone, sin contar múltiples enfrentamientos contra semipesados e incluso pesos pesados.


TAMBIEN PUEDES LEER: Comisionado de Florida Tim Shipman nuevo presidente de la ABC


Campeón del pueblo

En 1924, Flowers enfrentó al entonces campeón mundial mediano y leyenda viviente Harry Greb. Sorprendió a muchos al dominar gran parte del combate, aunque solo una victoria por nocaut le habría asegurado el título. El cinturón permaneció con Greb, pero incluso él reconoció la calidad de su rival: “Flowers es el mejor boxeador que enfrenté. Podría ganarle al campeón de los pesos pesados, Jack Dempsey… Me dio una pelea que nunca olvidaré.”

Un año después, en 1925, Flowers peleó 31 veces, venciendo a rivales como Bogash, Malone y Allentown Joe Gans. En febrero de 1926, en el Madison Square Garden, tuvo su revancha ante Greb y esta vez ganó por decisión unánime, convirtiéndose en el primer afroamericano desde Jack Johnson en obtener un título mundial, y el primero en conquistar el cetro de los medianos.

En su segunda defensa, volvió a vencer a Greb, aunque esta vez la decisión fue controversial. Fue la última pelea de Greb, quien moriría meses después durante una cirugía menor, consecuencia de los daños sufridos en su carrera.


Leyendas del Ring: Tiger Flowers “El Diácono de Georgia”


Menos de cuatro meses después, Tiger perdió su título frente a Mickey Walker, aunque muchos vieron el fallo como un escándalo. Walker evitó la revancha, mientras Flowers seguía peleando y acumulando victorias. Justo cuando se hablaba de una posible revancha, Flowers se sometió a una cirugía para remover tejido cicatricial alrededor de sus ojos. Como su antiguo rival Greb, murió en la mesa de operaciones a causa de complicaciones inesperadas.

Tiger Flowers es recordado como uno de los grandes del boxeo, un zurdo formidable y un hombre de principios. Su legado, tanto dentro como fuera del ring, perdura como símbolo de coraje, fe y excelencia deportiva.


Leyendas del Ring: Tiger Flowers “El Diácono de Georgia” 


Mas deportes: http://entornointeligente.com/category/deportes