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Riyadh Season veta a la prensa crítica y sacude al boxeo.


La esperada pelea entre Saúl “Canelo” Álvarez y Terence “Bud” Crawford, que reunirá a decenas de miles de aficionados en el Allegiant Stadium y a millones de espectadores en Netflix, debería ser solo una celebración del boxeo.

Sin embargo, lo que ocurre fuera del ring está revelando un problema mucho más profundo: la erosión de la independencia periodística en el deporte bajo la influencia de Riyadh Season y su figura central, Turki Alalshikh.

El portal especializado BoxingScene denunció haber sido vetado de la cobertura oficial de la pelea. Su reportero Lance Pugmire, periodista reconocido con más de 20 años de experiencia, había sido acreditado inicialmente, pero a menos de dos semanas del combate su permiso fue revocado sin explicaciones claras.

La decisión no sorprende: desde hace más de un año, BoxingScene asegura que se le ha bloqueado el acceso a todos los eventos relacionados con Riyadh Season y con The Ring, la revista adquirida por Alalshikh en 2024.

El patrón es evidente. Medios críticos han sido apartados, mientras que los periodistas que trabajan bajo la órbita de The Ring reconocen presiones, explícitas o implícitas, para evitar comentarios negativos sobre los promotores saudíes.


VER TAMBIEN: Canelo vs. Crawford: la superpelea que sacudirá Las Vegas


Ejemplos sobran: la inclusión sospechosa de Joseph Parker entre los nominados a “Boxeador del Año” o la ausencia de críticas a eventos ampliamente cuestionados por la prensa independiente.

El mensaje  de la Riyadh Season es claro: se tolera la cobertura solo si esta funciona como propaganda y además celebrar a “Su Excelencia” sin cuestionar nada.

Este no es un caso aislado. Reporteros británicos ya fueron excluidos en Wembley por calificar una velada de “ejercicio de sportswashing”.

En el golf, periodistas que criticaron el financiamiento saudí de LIV también perdieron acreditaciones. La estrategia se repite: recompensar la docilidad y castigar la disidencia.

Lo más preocupante es la señal que envía al resto de la prensa. Si un medio quiere mantener acceso a entrevistas, acreditaciones y privilegios, debe mirar hacia otro lado y celebrar a “Su Excelencia” sin cuestionar nada.

De lo contrario, quedará marginado. Así, la línea entre periodismo y relaciones públicas se borra peligrosamente.

El boxeo siempre ha dependido de la prensa crítica para fiscalizar a promotores y proteger a los aficionados.  

Cuando el miedo dicta lo que se escribe, el deporte pierde transparencia y credibilidad.

Riyadh Season no solo organiza peleas espectaculares: también amenaza con convertir la cobertura del boxeo en un simple escaparate publicitario.

Y si la prensa renuncia a su independencia, la derrota será de todos.


Riyadh Season veta a la prensa crítica y sacude al boxeo.


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