Masao Ohba: El eterno campeón japonés.
En el Japón de los años setenta, el boxeo vivía una época dorada. Entre los nombres brillantes, hubo uno que se convirtió en mito por su talento, su espíritu de campeón y su trágico final: Masao Ohba, conocido como The Eternal Champion.
Masao Ohba nació el 21 de octubre de 1949 en Tokio. Su infancia fue difícil: su padre era obrero y su familia enfrentaba constantes dificultades económicas. Desde adolescente, Ohba buscó en el boxeo una vía de escape. Ingresó al legendario Teiken Boxing Gym, donde su disciplina y rapidez lo destacaron desde el primer día.
Debutó profesionalmente a los 17 años, en noviembre de 1966, con una victoria por nocaut. En poco tiempo se convirtió en uno de los prospectos más prometedores del país, combinando una velocidad felina con una inteligencia fría para resolver peleas largas.
El ascenso del campeón
Su gran noche llegó el 22 de octubre de 1970, cuando se enfrentó al tailandés Berkrerk Chartvanchai, entonces campeón mundial mosca de la WBA. En un combate electrizante, Ohba lo superó por nocaut técnico en el decimotercer asalto ante un público japonés que estalló de júbilo.
Con solo 21 años Masao Ohba se convirtió en el héroe japonés de la época y ahora entre los 10 mejores de su historia.
Durante los dos años siguientes, Ohba, un joven que representaba la perseverancia, la humildad y la precisión técnica que tanto valoran los fanáticos orientales, defendió con éxito su cinturón en cinco ocasiones.
Su récord se consolidó en 35 victorias, 2 derrotas y 1 empate (16 KOs). Entre sus defensas más recordadas está la de enero de 1973 ante Chartchai Chionoi, donde fue derribado en el primer asalto, pero se levantó para dominar y noquear en el duodécimo round. Esa actuación, llena de coraje y temple, lo consagró como el campeón más completo de la categoría mosca de su tiempo.
VER TAMBIEN: Fulgencio Obelmejías abrió el camino de las 168 libras
La tragedia que lo volvió leyenda
Apenas semanas después de aquella defensa épica, el 25 de enero de 1973, Masao Ohba falleció en un accidente automovilístico en Tokio. Tenía 23 años y aún era el campeón mundial. Su muerte conmocionó a todo Japón: el joven invencible se había ido sin haber perdido su corona.
Los medios lo bautizaron Eien no Champion —“El Campeón Eterno”—, un título que conserva hasta hoy. En su funeral, miles de aficionados se acercaron con guantes, flores y fotografías; el país entero lo lloró como a un símbolo nacional.
Un campeón elegante, cerebral y técnico
Masao Ohba fue un boxeador elegante, cerebral y técnico. No era el más fuerte, pero entendía cada segundo del combate. Su juego de pies, su precisión y su temple lo distinguieron como un talento natural. Muchos expertos japoneses lo ubican aún entre los diez mejores boxeadores de la historia del país.
Su carrera fue breve, sí, pero perfecta en su arco: del barrio obrero al título mundial, y de allí a la eternidad. En cada ring donde un japonés levanta un cinturón, el eco de Masao Ohba sigue presente, recordando que la grandeza no se mide en años, sino en legado.
Masao Ohba: El eterno campeón japonés.
Mas deportes: http://entornointeligente.com/category/deportes