De la era Ali al tiempo de Usyk: el trono del boxeo cambió de continente.
De la era Ali al tiempo de Usyk: el trono del boxeo cambió de continente.
Jairo Cuba / Editor de Boxeoplus.com
Durante décadas, la división de los pesos pesados fue el corazón del boxeo mundial, y Estados Unidos, su escenario natural. Allí nació el concepto moderno del deporte-espectáculo: campañas de marketing, televisión como aliada estratégica y el pago por ver (PPV) como modelo de éxito, que hoy evolucionó a la era del streaming.
Fue en ese contexto donde se diseñó la primera “Pelea del Siglo”entre Ali y Frazier, y donde nacieron leyendas comoRumble in the Jungleo Thrilla in Manila. Detrás de todo estuvo la audacia de Don King, probablemente el promotor más innovador de la historia moderna del boxeo.
Los cimientos del peso pesado se construyeron sobre nombres míticos: Joe Louis, Rocky Marciano, Jack Dempsey, Sonny Liston y Jack Johnson, el primer campeón negro del peso pesado, cuya historia marcó una ironía que la industria terminó explotando, al igual que décadas después con el mito de “La Esperanza Blanca”de Gerry Cooney.
De la era Ali al tiempo de Usyk ha corrido mucha agua bajo el puente: el dinero que no ofreció Estados Unidos al ucraniano, éste lo encontró en Europa y Asia.
Una generación dorada —Ali, Frazier, Foreman, Holmes, Holyfield, Tyson— consolidó el poder estadounidense en el cuadrilátero. Pero con Deontay Wilder, probablemente el último gran campeón del país, esa hegemonía comenzó a diluirse.
El mapa del boxeo cambió de fronteras, aunque muchos no lo notaron, distraídos por otras divisiones y otros ídolos.
A comienzos de los 2000, los hermanos Klitschko irrumpieron con fuerza y trasladaron el foco a Europa del Este. Durante la llamada “era Klitschko”, el boxeo estadounidense perdió protagonismo, mientras el negocio florecía al otro lado continente.
Promotoras como Sauerland, Universum, Queensberry Promotions y más tarde Matchroom Boxing demostraron que el boxeo podía prosperar sin depender del aparato mediático norteamericano.
En paralelo, otras divisiones alimentaron el espectáculo con figuras emblemáticas: Sugar Ray Leonard, Roberto Durán, Marvin Hagler, Thomas Hearns, Julio César Chávez, Héctor Camacho, entre otros.
Finalmente, el Reino Unido asumió el liderazgo del peso pesado. Tyson Fury y Anthony Joshua devolvieron a su público la sensación de tener reyes en casa, en un país que ya había disfrutado de Lennox Lewis y Frank Bruno.
Y llegó Oleksandr Usyk, un campeón completo, disciplinado y técnicamente impecable. Su carrera, forjada en Europa y consolidada en Arabia Saudita, con apenas dos presentaciones en Estados Unidos, resume mejor que nada el nuevo paradigma global: el éxito ya no necesita pasar por Las Vegas, Nueva York ni Los Ángeles. Estados Unidos ha cedido ese espacio y si se cristaliza el pernicioso intento de monopolizar el deporte -advertimos- las consecuencias seran devastadoras.
De la era Ali al tiempo de Usyk: el trono del boxeo cambió de continente.