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George Dixon: primer negro en ganar un titulo mundial.


Neil Crane.


La pregunta se plantea: ¿quién fue el primer hombre negro en ganar un campeonato mundial de boxeo? Y aquí surgen las respuestas más comunes: ¿Jack Johnson? ¿Joe Gans? Aunque comprensibles, estas respuestas son incorrectas.

Por razones desconocidas, Johnson y Gans gozan de mayor reconocimiento histórico que el hombre que, en realidad, rompió por primera vez la barrera racial en el boxeo hace más de un siglo. El primer hombre negro reconocido como campeón mundial no fue Johnson ni Gans, sino George Dixon, originario de Nueva Escocia, Canadá, un auténtico grande de todos los tiempos conocido en algunos círculos como “Little Chocolate”.

George Dixon nació en Campbell Road, un histórico asentamiento de leales negros y esclavos liberados cerca de Halifax, más tarde renombrado como Africville. Su interés por el boxeo surgió mientras trabajaba como asistente de un fotógrafo que realizaba sesiones promocionales para púgiles de la época.

Fascinado por las historias que escuchaba, pronto el joven Dixon comenzó a subir al ring para probar suerte y ganar algo de dinero. Medía 1,60 m (5’3”) y pesaba apenas 39 kilos (87 libras) cuando empezó a pelear a los dieciséis años. Ganó su primer combate en Halifax en 1886 y, al año siguiente, dejó Nueva Escocia rumbo a Boston, Massachusetts, en busca de gloria y prosperidad. Encontró ambas cosas, aunque terminarían resultando más de lo que podía manejar.

Una vez en Boston, no tardó en destacarse como un boxeador de talento excepcional. Apenas tres años después de dejar su tierra natal reclamó el campeonato mundial del peso pluma, y al año siguiente obtuvo también el título del peso gallo. A pesar de enfrentar repetidos episodios de discriminación racial, Dixon alcanzó un reconocimiento generalizado como uno de los mejores boxeadores del mundo, sin excepción.

El editor Sam Austin, de la revista Police Gazette, una de las más populares de la época, describió a Dixon como “un peleador sin defecto”. En la edición del 27 de junio de 1900, la publicación incluyó una fotografía con el pie de foto: “Pose característica de combate del mejor púgil que el mundo jamás haya visto.”

Nat Fleischer, fundador de la revista The Ring, lo definió como “una maravilla de destreza… rápido, astuto, combativo, inteligente, valiente, un maestro en todos los aspectos del arte del boxeo”. Tanto Fleischer como el reconocido historiador Charley Rose clasificaron a Little Chocolate como el mejor peso gallo de todos los tiempos.


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Dixon era un boxeador completo, con gran poder en ambas manos y la capacidad de adaptarse: podía boxear con técnica refinada o presionar y castigar hasta forzar la rendición del rival. Su rapidez superior y excelente juego de pies le permitían atacar como un felino, tras un agudo jab de izquierda y un contundente derechazo al cuerpo. Una de sus tácticas favoritas era engañar al rival hasta sacarlo de posición para luego acorralarlo en las cuerdas y castigar con golpes al cuerpo.

Además de ser uno de los primeros y mejores boxeadores técnicos de la historia, se le atribuyen varias innovaciones importantes y una enorme influencia en muchos grandes que vinieron después, incluidos Jack Johnson y Joe Gans.

Dixon inventó la práctica del shadow boxing (boxeo de sombra) y fue el primer profesional de renombre en entrenar con un saco de boxeo suspendido por cadenas o cuerdas. Su comprensión de la postura correcta, el desplazamiento y la combinación de golpes efectivos con ambas manos estaba adelantada a su tiempo. Puede decirse que fue el primer maestro verdadero del boxeo.

A pesar de su brillantez, el récord oficial de Dixon no refleja plenamente sus logros. Aunque registra 151 peleas, su mánager aseguraba que llegó a disputar más de ochocientas, lo que lo convertiría en el boxeador más activo de la historia. Además, muchas de sus derrotas oficiales fueron probablemente producto del racismo de la época: tuvo que enfrentarse a jueces prejuiciosos y públicos hostiles.

El historiador Tracy Callis afirma que Dixon “ganó casi el 90 por ciento de los empates y derrotas que figuran en su récord, pero por diversas razones no se le dio el crédito…”. Como prueba, la Police Gazette, en su edición del 30 de septiembre de 1893, señaló: “Casi cada vez que Dixon ha enfrentado a un campeón, ya sea extranjero o local, la mayoría lo ha declarado perdedor, probablemente por prejuicio debido a su color, y sin embargo, ha ganado.”

Su combate contra el gran Abe Attell en 1901 figura oficialmente como empate, aunque los periódicos describieron una pelea en la que Dixon fue claramente superior.

Pese a todas esas dificultades, Dixon disfrutó de una de las carreras más largas y exitosas en la historia del boxeo. Disputó al menos 23 combates por el título mundial, un récord que no fue superado hasta la época de Joe Louis, más de cuarenta años después. Gracias a eso, Dixon alcanzó una fama que un niño humilde de Nueva Escocia difícilmente podría haber imaginado.

Sin embargo, para cuando enfrentó a Attell, Little Chocolate ya estaba en la etapa final de su carrera, y no solo por la edad. Sorprendentemente, Dixon logró mantener un calendario frenético de peleas mientras vivía sin freno alguno: disfrutaba de la vida de un campeón famoso y una celebridad constante.

Cuando se retiró en 1906, era alcohólico, y falleció menos de tres años después, completamente arruinado. Se estima que dilapidó más de 200.000 dólares de la época —equivalentes a varios millones hoy en día— mientras vivía a lo grande.

La vida de Dixon es un testimonio trágico del racismo generalizado de su tiempo, así como una advertencia. Pero por encima de todo ello se alzan sus extraordinarias habilidades y sus logros en el ring.


George Dixon: primer negro en ganar un titulo mundial.


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