La cartelera Ring IV, que se realizará en Riad, Arabia Saudita, presenta dos claros favoritos en lo que probablemente sean los dos mejores combates de la noche. De un lado está la estelar protagonizada por David Benavídez, quien defenderá su faja semipesada ligera del WBC ante el británico Anthony Yarde; del otro, el unificatorio de las 115 libras entre el texano Jesse “Bam” Rodríguez (WBC-WBO) y el argentino Fernando “Puma” Martínez (WBA).
Benavídez, favorito y con gran responsabilidad
Benavídez sale como amplio favorito y con una gran responsabilidad como figura principal de la cartelera. Tendrá al frente a un rival duro e incómodo, pero en el nivel en el que está el estadounidense no puede permitirse libertades si aspira a ser protagonista el próximo año ante Gilberto “Zurdo” Ramírez en la búsqueda del título crucero WBA.
Benavídez vive un mejor momento que el británico. Viene de una importante victoria ante David Morrell, mientras que Yarde logró vengarse de la derrota que le infringió en el pasado Lyndon Arthur en su último compromiso.
También lo avala la resistencia que mostró ante Artur Beterbiev, pero bien podría decirse que eran otros tiempos en 2023.
En condiciones normales, Benavídez debería meter presión para producir un KOT antes del octavo asalto.
“Bam” Rodríguez con el viento a favor
Aunque el combate entre Jesse “Bam” Rodríguez y Fernando “Puma” Martínez no es el coestelar, la crítica especializada coincide en que será la mejor propuesta de la noche. Con razón: son dos púgiles ágiles, rápidos, intensos y con hambre.
Rodríguez, ya con dos títulos en sus alforjas, es un boxeador con muchas herramientas: fuerza, velocidad, habilidad y un repertorio de golpes de élite, que le ha dado victorias importantes sobre Sor Rungvisai, Carlos Cuadras, Juan Francisco “Gallo” Estrada, Sunny Edwards y Phumelele Cafu, entre otros.
Tiene a su favor ese pedigrí y un nivel de oposición que lo ha obligado a exigirse al máximo.
El argentino, que llega muy motivado, reúne cualidades similares a las de Rodríguez, pero la diferencia parece estar en la velocidad y la potencia. A nuestro juicio, la clave será la resistencia.
“Bam” Rodríguez debería resolver el combate trabajando en los planos medios de Martínez, quien sin duda dará una dura batalla y está listo para la sorpresa.
Aun así, la Ley de los Promedios nos inclina hacia el estadounidense, incluso por detención después del octavo asalto.
El promotor de este evento, Turki Alalshikh, quien no puede ser más irreverente con el boxeo, ha sido un crítico acérrimo de lo que él llama peleas de “Tom & Jerry”, es decir, el gato corriendo tras el ratón.
Sin embargo, uno de sus protegidos, Devin Haney, está listo para hacer lo mismo que hizo ante José Carlos Ramírez en Nueva York, mientras que el campeón wélter (WBO), Brian Norman Jr., hará el máximo esfuerzo por cerrarle las salidas.
Haney, con su estilo técnico, defensivo y habilidoso para evadir, convierte sus combates en ocasiones en peleas monótonas. Probablemente esa sea su carta de presentación para asegurarse una decisión ante un Norman Jr. menos experimentado, pero con poder en los nudillos.
¿Un traje a la medida?
No pretendemos subestimar a Sam Noakes, pero da la impresión de que darle esta oportunidad titular es un traje a la medida para Abdullah Mason, quien a nuestro juicio todavía está en fase de formación.
Noakes es un invicto prácticamente desconocido en América, con insinuaciones de pegador, lo cual podría cambiar el rumbo ante un Mason que ha mostrado dos fragilidades: el mentón y la defensa.
De todas maneras, creemos que el prospecto está para grandes cosas en la medida que vaya madurando y esta noche en Riad logrará el primero de varios objetivos, conquistando la faja vacante ligero WBO.