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La era de Gilberto Jesús Mendoza: continuidad con sello propio
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3 meses agoon
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Boxeo PlusLa era de Gilberto Jesús Mendoza: continuidad con sello propio.
Gilberto Jesús Mendoza acaba de ser reelegido por aclamación para un nuevo periodo al frente de la WBA.
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Jairo Cuba / Editor de Boxeoplus.com
En octubre de 1982, un joven dirigente deportivo y gerente corporativo recibió el reconocimiento y la valoración de su trabajo innovador a partir de un manual de clasificaciones. Gilberto Mendoza, ingeniero y directivo de una importante empresa venezolana, ascendía a la presidencia de la World Boxing Association (WBA), dando inicio a una era de innovación adelantada a su tiempo.
El 7 de octubre de ese año, su hijo, Gilberto Jesús, tenía apenas 12 y ya comenzaba a involucrarse en el deporte que fue la pasión de su padre y, por extensión, de toda la familia.
Hoy, 44 años después, Gilberto Jesús ha ratificado que el legado de su padre sigue presente, ahora con sello propio. A su manera y con los valores aprendidos en el seno de su familia.
La era de Gilberto Jesús Mendoza: continuidad con sello propio.
Gilberto Mendoza padre durante su primera reelección en Isla Margarita en 1982 en hombros del dirigente chileno Ricardo Liaño secundado por Antonio Madrigal y el suscrito.
Mendoza padre pasó a otro plano dejando un legado de integridad y ética pocas veces visto en la dirección deportiva internacional. Pero lo que más lo caracterizó y sensibilizó a sus amigos —que se cuentan por miles en los cinco continentes— fue su don de gentes y su capacidad para unir y trabajar en equipo. De allí el lema: “Podemos hacerlo, vamos a hacerlo, hagámoslo juntos”.
Bajo esa concepción, a partir de 2015, a Gilberto Jesús Mendoza le tocó continuar el camino entre el dolor, la responsabilidad y el compromiso. Ya había asumido funciones como director y luego como vicepresidente cuando le correspondió recibir el testigo en Panamá.
De aquella cita, marcada por la conmoción ante la deteriorada salud de su padre y los sentimientos encontrados de la gran familia WBA, Mendoza asumió el compromiso de reemplazarlo bajo el mismo patrón: ética y responsabilidad, con el estilo particular de un joven que se preparó para ello. No llegó al boxeo “en paracaídas”, sino por méritos propios, nada fáciles de construir frente a un padre exigente, perfeccionista y filántropo.
“No voy a fallar ni puedo fallar, y voy a continuar en el afán que tuvo mi padre de llevar al boxeo a un nivel superior”. En aquella emotiva Convención de Panamá pidió el apoyo de todos, porque sabía —como predicaba su padre— que solo no se puede.
La era de Gilberto Jesús Mendoza: continuidad con sello propio.
El joven adolescente Gilberto Jesús Mendoza recibe en la Convencion de Margarita al campeón Mike Tyson con un testigo de excepción, Darío Morillo.
Once años de profundos cambios
Han transcurrido desde entonces 11 años en los que a Mendoza le ha tocado enfrentar grandes desafíos, incluidos los sinsabores inevitables de una posición tan relevante. Ajustó su plan de trabajo al equipo que había acompañado a su padre y, ante la necesidad de una renovación natural, asumió lo que le correspondía: preparar un grupo que lo ayudara a cumplir el compromiso y la responsabilidad de dirigir una organización centenaria.
La gestión Mendoza ha estado marcada por un afán didáctico, social y solidario, bajo la convicción de que solo así se construye el escenario adecuado para el boxeador de alto rendimiento, principal protagonista del sistema.
Al programa bandera del organismo, KO a las Drogas, creado a finales de la década de los 80 con un objetivo claro y contundente —“Haz deporte y beneficia a la patria”— se le han sumado otras iniciativas para enriquecerlo y fortalecerlo.
KO a las Drogas no solo ha logrado sensibilizar a la población más vulnerable, promoviendo el deporte como vía para alejarse del flagelo de las drogas y construir un futuro a través de sus valores, sino que además ha propiciado oportunidades y eventos de alto nivel para visibilizar a las figuras que el boxeo necesita de manera permanente. El programa ha sido tan exitoso que desde Turmero, una población del centro de Venezuela, logró exportarse con marcado éxito a varios países captando la atención de miles de personas en todo el mundo.
Bajo la égida de Gilberto Jesús, KO a las Drogas dio un salto cualitativo y se mantiene como el programa insignia del organismo. A él se suman iniciativas con su sello particular: WBA Boxing Academy, WBA Kids y, más recientemente, WBA Future Champions, verdadero semillero del boxeo mundial que promueve la participación de nuevas figuras en los cinco continentes.
La era de Gilberto Jesús Mendoza: continuidad con sello propio.
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Regionalización del deporte
Mendoza, al igual que su padre, ha marcado pauta en el proceso innovador que le ha tocado conducir, propiciando oportunidades para las figuras emergentes que necesitan escalar hacia el boxeo élite. En ese sentido, los títulos regionales —de los cuales la WBA también es pionera— no solo representan una oportunidad para los púgiles que buscan abrirse paso, sino que además apoyan a promotores que, en muchos casos, no pueden competir en igualdad de condiciones frente a la presencia dominante de los grandes consorcios.
La regionalización del deporte ha sido, en ese contexto, un paso decisivo. Bajo su mandato se implementó la novedosa idea de convenciones regionales, realizadas con éxito en América Latina, Europa y Asia, con Oceanía como asignatura pendiente. Vietnam, Buenos Aires, Madrid y Suzhou, han sido testigos de esta confluencia regional, un hecho inédito para los organismos sancionadores.
Hoy por hoy, la WBA es el organismo que más fajas regionales realiza en el mundo, y lo hace sin aspavientos, con la discreción que caracteriza su gestión. Más hechos, menos palabras.
Lo que para algunos es motivo de crítica, para los boxeadores de las regiones representa la gran oportunidad de escalar hacia la élite. Y eso solo es posible compitiendo y contando con el respaldo de un organismo cuyo norte es claro: fomentar el bienestar del boxeador, fortalecer el espectáculo y consolidar el deporte desde sus bases regionales. Visión global con enfoque glocal.
El boxeo femenino también ocupa un lugar prioritario en el organismo. Hoy, las boxeadoras cuentan con múltiples oportunidades para competir y desarrollarse en condiciones de igualdad junto a los hombres.
La era de Gilberto Jesús Mendoza: continuidad con sello propio.
Los retos
Mendoza está claro, consciente y preparado para los retos que se avecinan. Hay nubarrones a la vista en intentos por monopolizar el deporte. Admite que deben hacerse cambios, pero sin desvirtuar la esencia. En esta Convención 104 ha abierto un foro para el debate y la escucha, un rasgo distintivo que le caracteriza.
Sabe que lo que puede parecer una crisis termina convirtiéndose en oportunidad. También entiende que es indispensable la unión de todos —incluidos los otros organismos— para afrontar con profesionalismo cualquier amenaza que pretenda vulnerar el normal desenvolvimiento del boxeo, un deporte que hoy exige el máximo esfuerzo para su defensa.
Mientras lo cotidiano transcurre, la misión continúa. Esta nueva convención ha intensificado su enfoque preventivo en la salud del boxeador, tanto física como mental. Los más recientes seminarios del organismo han apuntado en esa dirección, así como a la búsqueda de la excelencia de su cuerpo de oficiales, dando un paso trascendente con una alianza estratégica con la Association of Boxing Commissions and Combative Sports de Estados Unidos (ABC) para la formación de jueces y árbitros.
A grandes rasgos, estas son las condiciones, entre otras, que han permitido consolidar su liderazgo y que, este 16 de diciembre, tras once años de exitosa gestión, le permitieron ser reelecto por aclamación en la Convención 104 del organismo.
Mendoza, poco dado a la exposición innecesaria o estéril, demuestra día tras día que el boxeo debe ser gerenciado con resultados tangibles, ejecutados a partir de una planificación minuciosa basada en participación, eficiencia, ética y sentido de pertenencia. Esa cultura constituye el verdadero manual de procedimientos de su equipo de trabajo.
Serán, sin duda, cinco años de trabajo intenso de aquí al 2030. De él y de quienes decidan sumarse con entrega y propósito a la defensa no solo de la Dulce Ciencia, sino también del Noble Arte.
La era de Gilberto Jesús Mendoza: continuidad con sello propio.
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