Leyendas del Boxeo
Una década sin Gilberto Mendoza
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10 horas agoon
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Boxeo PlusEl dirigente condujo la AMB durante más de tres décadas
Una década sin Gilberto Mendoza.
Jesús Cova
Este, miércoles 11 de marzo, se cumplen 10 años de la desaparición física de Francisco Gilberto Mendoza, Gilberto a secas para sus miles de amigos del boxeo y de la vida, y Presidente Emérito de la Asociación Mundial de Boxeo.
La AMB es la organización creada como National Boxing Association (NBA) en 1921 y, desde 1962, con su actual nombre. Es, además, la decana de las organizaciones que dirigen el boxeo a nivel universal.
Una década después de su siembra, el recuerdo de Gilberto permanece incólume, en especial para su viuda Elena, y para sus hijos Gilberto Jesús y María Elena, y en general para quienes le acompañaron en su infatigable y brillante gestión al frente de la AMB.
Durante más de 33 años, condujo la entidad con singular acierto. Hoy el organismo se encuentra bajo el mando de su hijo, Gilberto Jesús Mendoza, quien tomó las riendas del ente poco antes del deceso de su progenitor aquel 11 de marzo de 2016.
Una vida dedicada al boxeo
Viene ahora a cuento repetir lo muchas veces dicho antes: Francisco Gilberto Mendoza (Barquisimeto, 30 de marzo de 1943 – Caracas, 11 de marzo de 2016), gran timonel de la nave llamada AMB (WBA por sus siglas en inglés) durante más de 33 años —desde octubre de 1982 hasta marzo de 2015—, dejó para su entidad un legado que permanecerá mientras miles de jóvenes en el mundo practiquen el boxeo.
El boxeo —voz derivada del inglés boxing, también llamado boxeo inglés o boxeo irlandés, y coloquialmente box— es el deporte de combate en el que dos contrincantes luchan utilizando solo sus puños, calzados con guantes, golpeando a su adversario de la cintura hacia arriba dentro de un cuadrilátero de 4,9 a 7,3 metros (16 a 24 pies), en secuencias de tres minutos denominadas asaltos o rounds, regido por un preciso reglamento que determina categorías de peso y duración del encuentro, entre otros aspectos.
(Tomado de Wikipedia, la enciclopedia libre).
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Luego de esta breve digresión, regresemos con Gilberto para decir que, en lo personal, se distinguió por su generosidad hacia los demás, por su consecuencia en la amistad y por una admirable humildad en la que la prepotencia no tenía cabida.
Pero, sobre todo, por una sólida e incansable voluntad de trabajo.
Su nombre quedó asociado al boxeo con la misma naturalidad con la que se piensa en este deporte al mencionar figuras como Muhammad Ali, Joe Louis, “Sugar” Ray Robinson o Roberto “Mano de Piedra” Durán.
Una vez llegado a la presidencia de la AMB el 7 de octubre de 1982, durante la Convención Anual celebrada en San Juan de Puerto Rico, el ingeniero industriólogo graduado en la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas —con posgrado en Administración y Tecnología Educativa en la Universidad de Toledo (Ohio) y especialización en Planificación Formal de Negocios en el Stanford Institute de Palo Alto— se mantuvo en el máximo cargo del organismo hasta diciembre de 2015.
Una década sin Gilberto Mendoza.
Ese año presentó su renuncia debido a su enfermedad, decisión que se hizo efectiva durante la reunión del organismo en Ciudad de Panamá en 2016. En esa asamblea los delegados eligieron por unanimidad a su hijo Gilberto Jesús Mendoza como nuevo presidente, quien entonces se desempeñaba como vicepresidente ejecutivo.
El actual titular fue reelecto el año pasado por un período de cinco años más, en reconocimiento a su desempeño al frente de la organización.
Un trabajador incansable
Uno de los primeros trabajos ejecutados por Gilberto en favor de la entidad fue la elaboración del Manual de Clasificaciones, todavía vigente.
Lo preparó mientras formaba parte del Comité Ejecutivo, como colaborador cercano del panameño Rodrigo Sánchez Colón, quien posteriormente sería su mentor y quien vio en él al mejor candidato para sustituirlo ante la inminencia de su muerte, ocurrida en septiembre de 1982.
A aquella labor habría que agregar varias iniciativas de gran impacto:
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la creación de la campaña KO a las Drogas, hoy de alcance universal
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la organización de seminarios para jueces y árbitros
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la realización de convenciones cada dos años, en lugar de una anual
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la creación de organismos regionales filiales como NABA, FEDECARIBE, PAFBA, FEDECENTRO y FEDEBOL
Igualmente instituyó la denominación de supercampeones para los peleadores con cinco defensas exitosas del título, además de introducir los campeonatos interinos.
Todas estas medidas —y muchas otras— contribuyeron al desarrollo y expansión del boxeo a escala mundial.
Como hombre de empresa, desde su graduación universitaria hasta casi el final de su vida se desempeñó como alto gerente y asesor administrativo del Central Azucarero El Palmar, en Turmero, estado Aragua (Venezuela).
Impulsado por su preocupación por la comunidad, también fue fundador del Cuerpo de Bomberos de Yaritagua.
Una década sin Gilberto Mendoza.
Entre otras responsabilidades, fue:
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Presidente de la Asociación de Scouts de Venezuela (1979)
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Diputado de la Asamblea Legislativa del estado Aragua (1995-1998)
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Director del Consejo Nacional de Economía (1998-1999)
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Director de Fedecámaras (1995-2001)
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Presidente honorario del Boxing Information Center
Su trayectoria fue reconocida con diversas distinciones, entre ellas las órdenes Francisco de Miranda (Primera Clase), Brígido Iriarte (Primera Clase) y Samán de Güere de Aragua, además de reconocimientos otorgados por Panamá, Nicaragua, Ucrania, Mongolia, Estados Unidos e Italia, entre otros países.
En el primer aniversario de su muerte, el Concejo Municipal de Santiago Mariño (Aragua) le confirió el premio que lleva el nombre de ese prócer venezolano, reconocimiento recibido por su viuda doña Elena de Mendoza.
Un muchacho de Barquisimeto
Sirva también la ocasión para recordar los días juveniles de aquel muchacho nacido en Barquisimeto, estado Lara, el 30 de marzo de 1943.
Desde joven mostró gran pasión por el deporte. Practicó fútbol y béisbol, disciplinas en las que destacó hasta integrar selecciones de su estado.
Durante la adolescencia, sin abandonar sus estudios en el liceo Lisandro Alvarado, se acercó al boxeo desde el humilde barrio Caja de Agua, hasta llegar al gimnasio Pantera Negra, donde el entrenador del mismo nombre le inculcó los fundamentos del arte de “pegar y no dejarse pegar”.
Como boxeador aficionado —en las divisiones gallo, pluma y ligero— realizó 17 combates, con una sola derrota, según recoge la historia, ante el peso ligero Antonio “Chilano” Hernández.
Sin embargo, nunca abandonó su amor por el fútbol, deporte en el que soñaba con ser tan grande como su ídolo, el argentino Alfredo Di Stéfano.
En la década de 1970, ya profesional universitario, entabló amistad con Alberto Sarmiento, destacado miembro de la AMB y durante años tesorero del organismo, quien a su vez era cercano al dirigente Fernando Mandry Galíndez.
Una cosa llevó a la otra. Poco después Gilberto ingresó como tesorero de la Comisión de Boxeo del estado Aragua.
Más tarde conocería a Rodrigo Sánchez Colón, el dirigente panameño a quien años después sucedería en la presidencia de la AMB.
Viajaría luego a Toledo, Ohio, para realizar su posgrado y, desde allí, se trasladaría a San Juan de Puerto Rico en 1982, ya señalado como el probable sucesor de Sánchez Colón.
Su rival en aquella elección fue el estadounidense Robert (Bobby) Lee, quien finalmente no resultó el adversario de peso que algunos imaginaron en aquella convención algo turbulenta, donde se movieron intereses que intentaron impedir su elección.
El intento no prosperó.
Terminemos este volandero e incompleto retrato biográfico de Gilberto Mendoza recordando que su contundente victoria en aquella asamblea de 1982 fue celebrada por los delegados entre estruendosos gritos de:
“¡Gilberto, Gilberto, Gilberto!”
Más de 33 años después, como ya se dijo, cesó en sus funciones por las razones ya mencionadas.
Una década sin Gilberto Mendoza.
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