Leyendas del Boxeo

Bob Fitzsimmons, pionero de las tres coronas

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Bob Fitzsimmons, pionero de las tres coronas

Bob Fitzsimmons, pionero de las tres coronas.


JESUS COVA.


En la incontable nómina de boxeadores que han sido campeones en distintas divisiones, algo que en los comienzos de la disciplina era impensable, resaltan entre varios los nombres de astros tales como los del filipino Manny “PacMan” Pacquiao, que fue soberano en 8 divisiones (sin parangón en la historia), el californiano-mexicano Oscar de la Hoya (6), los estadounidenses Ray “Sugar” Leonard (5), Thomas Hearns (5), Floyd Mayweather (5), Terence Crawford (5) y el panameño Roberto “Mano de Piedra” Durán (5). Son igualmente numerosos los púgiles que han reinado en cuatro, tres y dos pesos distintos.

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Este tema, sin lugar a dudas muy interesante, merece un trabajo especial y minucioso. Lo intentaremos en otra ocasión, pero en lo inmediato nuestro prioritario objetivo es el de resaltar el nombre y una parte biográfica de quien tiene un sitio muy especial en los anales del milenario deporte de los puños, cuya afición estuvo durante largos años habituada a ver solo a un titular en cada una de las tradicionales 8 divisiones (hoy son 17), como son las de los moscas (112 libras), gallo (118), pluma (126), ligero (135), welter (147), mediano (160), semipesado (175) y pesado (de 175 libras hacia arriba).

El nombre al que hacemos alusión es el de Bob Fitzsimmons, el primero en la historia que logró apoderarse de tres coronas mundiales. Acotemos que aquella remota proeza del personaje que hoy ocupa nuestro tiempo fue particularmente relevante y muy aclamada para la época, fines del siglo XIX e inicios del XX. Hoy, en la era de las 4 divisiones, de los campeones indiscutidos, ello es cuestión rutinaria, sin que por tal motivo deje de atrapar la atención de los aficionados.


Bob Fitzsimmons, pionero de las tres coronas.


“La maravilla pecosa”

Bob Fitzsimmons, apodado “La Maravilla Pecosa”, también conserva un lugar en las páginas doradas del boxeo (además de lo dicho de haber sido el primero con 3 fajas distintas) por ser también el campeón de la categoría reina con menor peso, entre los centenares que han sido soberanos en ella a lo largo del tiempo.

Otra buena razón, aparte de las ya citadas, para que lo recordemos hoy es la de que el venidero 26 de mayo se cumplirán 163 años de su nacimiento en Helston, Cornwall, Reino Unido, y falleció en Chicago a los 54 años de edad, el 22 de octubre de 1917.

La primera de las fajas, la del mediano —en verdad fue su peso natural; solo en muy contadas ocasiones dio en la báscula más del límite de los 72,580 kilos de esa categoría—, la ciñó BF el 17 de marzo de 1897 con un KOT en 13 asaltos en una intensa, candente y brutal refriega ante Jack Dempsey, alias “Nomparell”, en Nueva Orleans. Agreguemos y aclaremos que este Dempsey no guarda relación alguna con el mítico púgil del mismo nombre que controló la máxima división a mediados de los años 20 del pasado siglo y que es una de las figuras más llamativas y ponderadas en las páginas del boxeo.

Nacido como Robert James Fitzsimmons, “Ruby” para toda la familia, emigró muy joven a Nueva Zelanda, donde se coronaría campeón nacional amateur de los medianos en 1880, con 4 nocauts ¡en una misma noche!

En el campo rentado reinó mundialmente en ese mismo peso (1891) y luego en los completos —fue el primer mediano en llegar al trono de la máxima categoría— cuando superó a James J. Corbett el 17/3/1897. Más tarde también lo hizo en el semicompleto (175 libras o 79,400 kilos), el 25 de noviembre de 1903.

Cuando venció a Corbett, este pesó 184 libras (83,459 kilos), por solo 167 del retador; esto es, unos 7 kilos por debajo de aquel, aunque en estatura estaban casi parejos, con 1,86 metros de JJC por 1,82 de BF. En la ocasión, Fitz (abreviatura de su largo apellido, usada por los cronistas), de 34 años, subió por la corona en Carson City, Nevada, contra James John Corbett, “Gentleman Jim”, 3 años más joven y campeón defensor en su segunda exposición del trono que había ganado 7 años atrás ante el legendario John L. Sullivan, oficialmente el último monarca de todos los pesos con las manos desnudas y el primero con guantes, y además también el primer estadounidense en lograrlo, en un tiempo en el que el boxeo era, casi absolutamente, un coto dominado por los peleadores ingleses.

Fitzsimmons y vs Corbett en 1897.

Para esos años de comienzos del siglo XX, el boxeo estaba prohibido en todos los estados de la Unión y el promotor Dan Stuart, quien montó la Fitzsimmons-Corbett, debió ingeniárselas para convencer a los gobernantes del estado de organizar el encuentro, con la atractiva carnada del seguro incremento de la economía regional.

Los peleadores aceptaron una bolsa de 10 mil dólares para cada uno, más el 15% por taquilla y cine. BF ganó en el 14° asalto con un derechazo al plexo solar que derribó al campeón por la cuenta completa. La película, la primera pelea filmada de la historia, llegó a la gran pantalla en julio de ese año en la Academia de Música de New York, colmada de ansiosos y emocionados espectadores en aquella histórica fecha.


Bob Fitzsimmons, pionero de las tres coronas.


“Si son grandes, suenan más al caer”

Fitz, conocido y admirado por los aficionados debido a su desbordante e increíble valentía, solía decir —para disfrute y las risas sin parar de sus admiradores— que le gustaba enfrentar “a los grandotes de peso y tamaño porque esos hacen más ruido cuando caen”. Subió por primera vez a un ring en público en enero de 1883 ante Jim Crawford, a quien noqueó en 3 asaltos en Sidney, Australia.

Sumaba dos reveses (ambos por nocaut, frente a Mick Doodley y Jim Hall) y poco más de una docena de nocauts a favor, 15 sin decisión y 6 a los puntos, cuando viajó a Norteamérica, donde el boxeo estaba en pleno auge, tanto en popularidad como en el aspecto económico por las tentadoras bolsas para los competidores.

En EE. UU. debutó el 17 de mayo de 1890 con una victoria en el primer asalto sobre Frank Allen en San Francisco, California. Luego despachó por la vía rápida a 32 en fila, incluida en la lista la ya citada victoria sobre “Nomparell” Dempsey, la que le dio el cinturón de los medianos, más 3 triunfos a los puntos y un fallo nulo.

Luego de su victoria sobre Corbett, perdería la corona en 11 asaltos dos años más tarde (en NY, el 9/06/1899) ante James J. Jeffries, quien pesó 219 libras por 167 del rival; es decir, el retador con poco menos de 22 kilos por encima del campeón defensor.

Después de sumar 5 nocauts y un segundo revés ante Jeffries en 8 asaltos en Los Ángeles el 25/7/02, el infatigable Fitz ganó su tercer cetro, el semicompleto, una proeza imborrable, por decisión en 20 asaltos ante George Gardner en noviembre de 1903.

Varios meses después, Philadelphia Jack O’Brien y Fitz cerraron sin decisión una lucha titular, y el 20 de diciembre de 1905 aquel lo noqueó en 13 tramos para arrebatarle la corona de las 175 libras. Un mérito adicional de Fitz: fue pionero en usar el cambio de pies en plena acción y en desplazarse lateralmente.

Un KO en contra, sufrido frente a Jack Johnson (en la historia, el primer negro campeón mundial pesado) en 2 asaltos el 17 de julio de 1907, un triunfo sobre Jim Paul y un KO a manos de Bill Lang en 1909, en un regreso fugaz a Australia —más dos sin decisión de regreso a Estados Unidos— le convencieron de que el camino había llegado al final.

Bob Fitzsimmons al irse del ring computaba 61 victorias, con 57 nocauts, 8 derrotas (7 por KO) y 4 tablas, aunque algunas publicaciones le asignan 46-8-0 y 39 nocauts.

Formó parte del primer grupo del Salón de la Fama del Boxeo Mundial en 1954 y murió a los 54 años de edad, como dijimos, en el hospital Michael Reese de Chicago, Illinois, abatido por una neumonía.

Apenas 3 años antes, con 51 calendarios en las espaldas, el 20 de febrero de 1914, había colgado los guantes después de poco más de 3 décadas en el profesional y algo menos de 5 en amateur. Se marchó con un fallo nulo en 6 asaltos ante Jersey Bellew en Pensilvania el 22 de febrero de 1914.

El diario Enquirer de Buffalo, New York, lo despidió con unas tristes y emotivas 34 palabras:

“Una muerte cruel proporcionó un golpe de gracia a Bob Fitzsimmons en un hospital de Chicago. El ‘Gran Réferi’ llamó a Bob a que lo asistiera en su esquina, de la cual nunca regresó”.

A juicio de Nat Fleischer, Bob Fitzsimmons ha sido uno de los más potentes pegadores de la historia, y el historiador de boxeo Edgar Lee Masters dijo de él en una ocasión que “en cuanto a coraje, potencia, habilidad y voluntad de lucha, ninguno en la historia del boxeo como Fitz”.


Bob Fitzsimmons, pionero de las tres coronas.


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