Don King cumple 95 años lleno de historia y notoriedad.
El promotor más famoso, más citado y más complicado que haya existido cumple hoy 95 años.
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Don King nació el 20 de agosto de 1931 en Cleveland, Ohio, y durante el último medio siglo nadie en el boxeo ha tenido que preguntar a cuál Don se referían. El cabello lo delataba. La bandera lo delataba. Y esa voz, una especie de trueno cargado de citas bíblicas, Shakespeare e invención pura, lo anunciaba incluso antes de que llegara al podio.
King cumple 95 años. La mayoría de los promotores pasan sus carreras intentando vender una pelea.
Don King le vendió un sueño a Estados Unidos, le vendió a Zaire un campeonato mundial de los pesos pesados, le vendió a Manila una trilogía y, en algún punto de todo aquello, se vendió a sí mismo como el evento principal. Él habría sido el primero en admitirlo.
“Nunca dejo de sorprenderme a mí mismo”, solía decir. “Lo digo con humildad”.
Un palmarés que nadie podrá igualar
Si se deja a un lado todo lo demás, la hoja de servicios resulta asombrosa. El Rumble in the Jungle de 1974, cuando King convenció a Mobutu Sese Seko de aportar diez millones de dólares para que Muhammad Ali sorprendiera a George Foreman en Kinshasa.
El Thrilla in Manila un año después, considerado por muchos como el mejor tercer combate de una rivalidad en la historia del boxeo. Las primeras bolsas de un millón de dólares para peleadores de categorías inferiores al peso pesado. El reinado de Mike Tyson.
King fue el artífice de algo sin precedentes, promover el combate entre Julio César Chávez y Greg Haugen el 20 de febrero de 1993, en el Estadio Azteca de CDMX ante136.274 personas.
King no se limitó a promover peleas. Ayudó a inventar la megapelea moderna. El pago por evento tal como lo conocemos, las grandes sumas pagadas por sedes internacionales, jefes de Estado como respaldo financiero y el combate convertido en espectáculo geopolítico.
Todo promotor que trabaja hoy lo hace dentro de un negocio que Don King ayudó a imaginar antes que nadie.
Ningún atleta, político o personaje del entretenimiento de su época producía mejores titulares. Algunas de sus frases:
“¡Only in America!”. Era su sello. Lo gritaba después de triunfos, después de acusaciones judiciales, después de cualquier cosa.
“Martin Luther King nos llevó hasta la cima de la montaña. Yo quiero llevarnos hasta el banco.”
“Si lanzas tu pan sobre las aguas y tienes fe, recibirás dinero de vuelta. Si no tienes fe, terminarás con pan mojado.”
“Mi magia está en mis vínculos con la gente. Soy un promotor del pueblo, para el pueblo y por el pueblo.”
“La hipocresía es la madre de todos los males y el prejuicio racial sigue siendo su hijo favorito.”
“Soy uno de los grandes supervivientes, como el Conde de Montecristo.”
Don King cumple 95 años lleno de historia y notoriedad.
Genio y figura y portada de la famosa revista Sports Illustrated con dos de los mas grandes de todos los tiempos, Ali y Frazier.
Y cuando el idioma inglés no alcanzaba para seguirle el ritmo, simplemente inventaba palabras. Trickeration. Decía que había “verbalizado” algo. Podía asegurar que un boxeador era insuperable, incomparable e indudablemente trascendental, y cuando terminaba la frase ya había conseguido venderte dos entradas.
Incluso explicaba su célebre cabello. King siempre insistió en que se levantaba solo, como un regalo del cielo, cada hebra convertida en una pequeña antena conectada con el de arriba. ¿Quién podía discutirle?
Toda la historia
Una columna de cumpleaños no puede convertirse en un blanqueamiento, y King nunca pidió que así fuera. Dirigió juegos ilegales de apuestas en Cleveland. Cumplió casi cuatro años de prisión por homicidio involuntario antes de recibir un indulto en 1983 del gobernador de Ohio, James Rhodes. Fue demandado por boxeadores a los que hizo ricos y por otros que aseguraron que él los había empobrecido, desde Ali hasta Tyson y Tim Witherspoon. El apodo de “Teflon Don” se ganó tanto en los tribunales como en las arenas.
Esa es la paradoja de Don King, y probablemente él la entendía mejor que sus propios críticos. Fue al mismo tiempo el mejor ejemplo de hasta dónde podía llegar la imaginación de un promotor y la advertencia que contribuyó a impulsar la creación de la Ley Ali. Durante 25 años, el boxeo ha redactado regulaciones con su nombre escrito de manera invisible en los márgenes. Eso también forma parte de su legado.
Pero hay una realidad difícil de discutir: organizó espectáculos de los que el mundo seguirá hablando dentro de cien años. Hizo famosos a los boxeadores, se convirtió él mismo en una figura inmortal y consiguió que este negocio extraño, hermoso y desesperante pareciera algo más grande que el propio deporte. Trabajó sin red de seguridad, sin modelos establecidos y, muchas veces, sin pedir permiso.
Hoy tiene 95 años y se encuentra en su casa de Florida, rodeado de hijos, nietos y bisnietos.
En una ocasión le preguntaron qué quería que dijera su epitafio. King respondió que había trabajado por el día en que todas las personas pudieran estar revestidas de dignidad.
Only in America.
Don King cumple 95 años lleno de historia y notoriedad.