Fidel Bassa: Vendedor de pescado, campeón mundial y exitoso empresario.
Fidel Bassa: Vendedor de pescado, campeón mundial y exitoso empresario.
El colombiano conquistó el campeonato mundial mosca de la AMB en 1987 y, cuando todavía podía continuar sobre el cuadrilátero, decidió iniciar otra pelea: abrirse camino como empresario.
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Antes de aprender a lanzar un jab, Fidel Bassa ya conocía las exigencias de la calle. Vendió helados, arepas, bollos preparados por su madre y pescado en los barrios de Barranquilla. No lo sabía entonces, pero aquellas jornadas le estaban enseñando a tratar con la gente, reconocer una oportunidad y no quedarse demasiado tiempo donde el futuro parecía cerrado.
Al boxeo llegó casi por curiosidad. Vio pasar a unos jóvenes bien vestidos, cargando bolsos deportivos, y los siguió hasta un gimnasio. Allí observó los entrenamientos y pensó que podía vencerlos. Cuando le propusieron ponerse los guantes, sintió miedo y se marchó. Regresó al día siguiente, esta vez solo, para evitar testigos si recibía una paliza. Ocurrió lo contrario: tuvieron que detenerlo porque estaba castigando a su rival.
Aquel muchacho nacido en El Retén, Magdalena, el 18 de diciembre de 1962, terminaría convirtiéndose en uno de los grandes campeones del boxeo colombiano.
El momento decisivo llegó el 13 de febrero de 1987, cuando derrotó por decisión unánime al formidable panameño Hilario Zapata en Barranquilla y conquistó el campeonato mundial mosca de la Asociación Mundial de Boxeo. No fue un triunfo menor. Zapata era un peleador experimentado, campeón en dos divisiones y dueño de una técnica extraordinaria.
Bassa defendió exitosamente la corona en seis oportunidades. Sus dos combates contra Dave McAuley en Belfast ocupan un lugar especial en la historia de la división. En el primero cayó tres veces, soportó momentos dramáticos y terminó imponiéndose por nocaut técnico en el decimotercer asalto. Aquella noche mostró algo que después trasladaría a los negocios: capacidad para resistir, conservar la calma y encontrar una salida cuando todo parecía perdido.
Su reinado concluyó el 30 de septiembre de 1989, al caer por decisión dividida ante el venezolano Jesús “Kiki” Rojas. Fue la única derrota de una carrera que cerró con 22-1-1, 15KOs.
Bassa se retiró después de completar las ocho peleas mundialistas que se había propuesto. No quiso quedarse en el boxeo esperando que los golpes o el tiempo decidieran por él. Tenía otro objetivo: convertirse en empresario.
Primero trabajó durante tres años en relaciones públicas para Editorial Planeta. Luego prefirió independizarse y distribuir sus productos. Más adelante entendió que la tecnología comenzaba a cambiar el mundo de la enseñanza y orientó sus esfuerzos hacia ese sector. Así nació Mundo Científico, una empresa dedicada a comercializar soluciones tecnológicas para la educación y las telecomunicaciones. Para 2017 representaba firmas internacionales y ofrecía herramientas como tableros interactivos y sistemas para modernizar las aulas.
Su nueva vida no fue una ruptura completa con la anterior. El vendedor de pescado, el campeón mundial y el empresario forman parte de la misma historia. En cada etapa aparece el hombre que observa una oportunidad, acepta el desafío y se prepara para aprovecharla.
Muchos campeones descubren demasiado tarde que la fama no garantiza el futuro. Fidel Bassa entendió que también había vida después del último campanazo. Bajó del cuadrilátero sin renegar de su pasado y convirtió la disciplina adquirida en el gimnasio en la base de una carrera empresarial.
Su mayor triunfo quizá no haya sido solamente conquistar un campeonato mundial, sino haber sabido qué hacer con su vida después de perderlo.
Un gran ejemplo, sin duda.
Fidel Bassa: Vendedor de pescado, campeón mundial y exitoso empresario.