Leyendas del ring: Jack Sharkey, el marinero de Boston.
Leyendas del ring: Jack Sharkey, el marinero de Boston.
Patrick Connor.
En la historia del boxeo están los grandes campeones y quienes tuvieron que abrirse paso bajo su sombra. Jack Sharkey, conocido como “The Boston Gob”, perteneció al segundo grupo. Fue campeón mundial de los pesos pesados y una figura importante de su época, pero coincidió con dos gigantes como Jack Dempsey y Joe Louis, cuya fama terminó relegándolo a un plano secundario.
Nacido en Nueva York como Joseph Paul Zukauskas, hijo de inmigrantes lituanos, Sharkey se mudó de niño a Boston. Antes de llegar al boxeo fue pescador y no descubrió el ring hasta su ingreso en la Marina de Estados Unidos. Allí comenzó a combatir casi por obligación, acumuló experiencia y terminó convertido en campeón de la Flota del Atlántico.
Cuando decidió hacerse profesional, un promotor le pagó cien dólares para que adoptara un nombre más comercial. Así surgió Jack Sharkey, una combinación entre Jack Dempsey y el antiguo aspirante mundialista Tom Sharkey.
Debutó en enero de 1924 noqueando en el primer asalto a Billy Muldoon. Su progreso fue acelerado, aunque también estuvo marcado por lesiones en las manos que lo obligaron a evolucionar: dejó de depender exclusivamente de la pegada y se convirtió en un boxeador más completo.
Después de varios tropiezos iniciales, Sharkey encadenó victorias sobre rivales como Johnny Risko, George Godfrey, Harry Wills, Mike McTigue y Jim Maloney. Aquella racha lo condujo en 1927 a la pelea que podía transformar su carrera: el enfrentamiento con Jack Dempsey.
Sharkey dominó buena parte del combate con su jab y llegó a estremecer al excampeón. Sin embargo, en el séptimo asalto recibió varios golpes bajos. Cuando giró hacia el árbitro para reclamar, Dempsey conectó un gancho de izquierda al mentón y lo noqueó. La controversia acompañó durante años aquel desenlace, pero Sharkey evitó buscar excusas.
—Cállense. Es parte del juego —respondió cuando le preguntaron por las infracciones.
La derrota también alimentó su fama de peleador temperamental. Sus reacciones emocionales le valieron otro apodo: “El guerrero llorón”. A pesar de ello, volvió a colocarse entre los principales aspirantes con triunfos sobre Young Stribling, Jack Delaney, Phil Scott y Tommy Loughran.
En 1930 disputó el título mundial vacante ante Max Schmeling. Sharkey comenzó mejor, pero en el cuarto asalto lanzó un uppercut claramente bajo y fue descalificado. De esa manera, Schmeling se convirtió en el primer boxeador que conquistó el campeonato mundial de los pesados debido a una falta.
Sharkey debió esperar dos años para obtener la revancha. Durante ese periodo empató con Mickey Walker y derrotó a Primo Carnera, pese a concederle casi 60 libras de ventaja. Finalmente, en junio de 1932, volvió a encontrarse con Schmeling. Esta vez peleó con mayor cautela, se impuso por decisión y alcanzó el título mundial que había perseguido durante buena parte de su carrera.
El reinado, sin embargo, fue breve. Sharkey se alejó del ring, aumentó de peso y regresó para defender la corona ante Carnera. En el sexto asalto recibió un uppercut de derecha y quedó fuera de combate. El desenlace provocó sospechas por los vínculos del italiano con personajes del crimen organizado, pero los reportes de la época describieron a Sharkey completamente desorientado después del golpe.
Aquella derrota marcó el comienzo de su declive. Ganó apenas dos de sus siguientes siete combates y, necesitado de dinero, aceptó enfrentar en 1936 al joven Joe Louis.
Sharkey creyó que todavía podía imponerse, pero ya no conservaba las piernas ni los reflejos de sus mejores años. Louis lo derribó tres veces y lo noqueó en el tercer asalto. Después de la pelea, el veterano entendió que había llegado el momento de retirarse.
—Louis me convenció de que ya no tenía nada que hacer en el boxeo. Intenté engañar al tiempo y a la naturaleza, como tantos otros antes que yo —reconoció.
Sharkey abandonó definitivamente el ring y se estableció en New Hampshire, donde volvió a la pesca. Solo mantuvo una relación ocasional con el boxeo, principalmente como árbitro.
Jack Sharkey fue el puente entre dos grandes épocas de los pesos pesados.
Combatió con Dempsey, derrotó a Schmeling para proclamarse campeón y cerró su trayectoria frente a Louis. Su inconstancia y la ausencia de una victoria verdaderamente emblemática limitaron su lugar en la memoria colectiva, pero fue mucho más que un campeón de transición.
La historia terminó colocándolo detrás de los gigantes con quienes compartió escenario. Sin embargo, durante una época decisiva para el boxeo de los pesos pesados, “El marinero de Boston” fue uno de sus protagonistas fundamentales.
Leyendas del ring: Jack Sharkey, el marinero de Boston.