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 Ismael Laguna: El inolvidable Tigre de Colón.


Durante décadas, Panamá ha dado al mundo grandes boxeadores, pero en los años sesenta surgió uno que cambió para siempre la historia del ring y el orgullo nacional. Ismael “El Tigre” Laguna, nacido en Colón, es el hombre que llevó su nombre —y el de su país— a los titulares deportivos del planeta.

Nacido el 28 de junio de 1943 en la provincia de Colón, Laguna creció en un ambiente humilde, donde el boxeo era más una esperanza que una afición. Desde joven mostró una mezcla rara de técnica, velocidad y serenidad. No peleaba con furia, sino con precisión. Cada golpe suyo parecía pensado, cada movimiento, medido.

Cuando debutó como profesional en 1960, su estilo elegante y punzante llamó la atención de promotores y fanáticos. Su ascenso fue rápido: piernas ligeras, un jab nítido y una intuición natural para leer el ritmo de sus oponentes lo distinguieron de todos.

La noche del Tigre

El 10 de abril de 1965, en Ciudad de Panamá, se enfrentó al campeón mundial Carlos Ortiz, el puertorriqueño que dominaba la división ligera. Laguna no era el favorito, pero esa noche todo cambió. Durante doce asaltos, el panameño combinó precisión y temple para desarmar a su rival y ganar por decisión mayoritaria.

La victoria provocó una explosión de júbilo nacional. Colón no durmió: la gente salió a las calles, las radios y los periódicos lo proclamaron héroe.

Laguna no fue el primer campeón panameño, pero sí quien devolvió la fe en el boxeo del país.


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Caídas, regreso y legado

Perdió su título en la revancha con Ortiz, pero su historia no terminó ahí. En 1970, ya más maduro y con un boxeo más completo, recuperó el campeonato mundial ligero al vencer a Mando Ramos en Los Ángeles. Fue el regreso del Tigre: astuto, técnico y feroz.

Defendió su corona ante duros rivales como Guts Ishimatsu, a quien noqueó en el decimotercer asalto, antes de cederla finalmente ante Ken Buchanan en una pelea que los críticos aún recuerdan por su calidad técnica.

Laguna se retiró en 1971 con un récord de 65 victorias, 9 derrotas y 1 empate, y en 2001 fue exaltado al Salón de la Fama del Boxeo Internacional.

Ismael “El Tigre” Laguna sigue siendo un símbolo de orgullo nacional junto a Roberto Durán. Su inteligencia, elegancia y valentía dentro del ring marcaron el camino para futuras generaciones.

Roberto “Mano de Piedra” Durán siempre ha reconocido que Laguna fue quien demostró que Panamá podía producir campeones del mundo en cualquier época.


Ismael Laguna: El inolvidable Tigre de Colón. 


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