Willie Pep: el maestro insuperable del cuadrilátero.
Jesús Cova.
A 19 años de su partida, la leyenda del “Fuego Fatuo” sigue brillando entre las cuerdas del recuerdo.
Mencionar a Willie Pep es hablar de quien está considerado —para ocho de cada diez aficionados de la vieja escuela e incluso para los actuales estudiosos del boxeo— como el más eximio peso pluma que haya subido a un ring en la historia del deporte de los puños. Acaso solo Sandy Saddler, su archienemigo de los ya remotos años cincuenta, podría hacerle sombra.
Este domingo 23, cuando se cumplen diecinueve años de su partida en Rocky Hill, el recuerdo de Guglielmo Papaleo, mejor conocido como Willie Pep, vuelve a resonar en los pasillos del Salón de la Fama de Canastota, donde su nombre brilla como uno de los más grandes del boxeo.
En The Boxing Record Book, edición de 1998, al buscar algún hecho histórico boxístico nos encontramos con Pep, de ascendencia italiana, nacido en Middletown, Connecticut, el 19 de septiembre de 1922. En esa enciclopedia nos asombramos con la lustrosa trayectoria que empezó a tejer cuando, en su debut profesional, venció por puntos a Joey Marcus el 25 de julio de 1940. Su ruta se extendió —con un receso de media docena de años entre 1959 y 1965— hasta 1966, cuando colgó los guantes tras perder por decisión en seis asaltos ante Calvin Woodland, el 16 de marzo de ese año en Richmond, Virginia.
Los más viejos y reputados cronistas del boxeo coinciden en afirmar que ningún peleador de las 126 libras (57,152 kilos) puede compararse con Pep, quien reunía habilidad, velocidad, dominio de la distancia e inteligencia, todo en proporciones equilibradas que no han tenido igual en la historia. La revista The Ring lo situó en el puesto seis entre los mejores boxeadores históricos.
Fue apodado “Wisp of the Wisp”, cuya traducción literal sería “fuego fatuo”, aunque en su caso debe entenderse como algo inalcanzable, una quimera. Tal mote le fue endosado por su estilo elusivo, en el que cambiaba constantemente de guardia y ejecutaba rápidos giros de cabeza que desconcertaban al contrincante.
Pep fue dos veces monarca de la categoría, con seis años de dominio. Aunque su pegada no era anestesiante —como sí lo era la de su gran rival, Sandy Saddler—, también podía disponer del adversario por la vía rápida.
Willie Pep: el maestro insuperable del cuadrilátero.
Pep está considerado como el peso pluma más elusivo de todos los tiempos: talento, elegancia y una danza que ningún golpe pudo detener con un impresionante récord de 229-11-1, 65KOs.
Desde su debut, hiló 62 combates sin conocer la derrota. La primera llegó ante Sammy Angott, excampeón ligero, el 19 de marzo de 1943. Luego ganó 28 más al hilo antes de empatar con Jimmy McAllister en 1946. Posteriormente encadenó 41 victorias consecutivas hasta sufrir el primer nocaut de su ya larga carrera ante Sandy Saddler, quien le arrebató el 11 de febrero de 1949 la faja conquistada ante Sal Bartolo en 1946. Saddler lo doblegó dos veces más por nocaut; en total, pelearon cuatro veces, con solo una victoria a los puntos para Pep.
El hecho de que Saddler ganara tres de sus cuatro brutales y sangrientos enfrentamientos ha llevado a algunos a sostener que el bostoniano bien merece ocupar el sitial de Pep como el mejor de la historia: una polémica de antaño que solo el paso del tiempo detuvo. Sin embargo, muchos sostuvieron que la historia habría sido distinta de no haber sufrido Pep un grave accidente aéreo en enero de 1947, cuando el avión en que viajaba a una pelea se estrelló cerca de Melville, Nueva Jersey. Hubo una veintena de muertos, y Pep resultó con dos vértebras fracturadas y una pierna rota, lesiones que mermaron su habilidad boxística.
El peleador que acuñó la frase “Golpea al de enfrente tanto como puedas, pero no dejes que te lastime” —es decir, “pega y no te dejes pegar”— falleció de Alzheimer el 23 de noviembre de 2006, a los 84 años de edad. Coincidentemente, su más encarnizado rival, Sandy Saddler, murió del mismo mal el 18 de septiembre de 2001.
Willie Pep: el maestro insuperable del cuadrilátero.