Crónica de un resultado esperado.
Jairo Cuba / Editor de Boxeoplus.com
Dicen que en el boxeo no hay nada escrito. La frase suele utilizarse cuando hay sorpresas en el ring, pero también —justo es decirlo— la lógica suele desbordar cualquier cálculo inesperado. Eso fue exactamente lo que ocurrió este viernes en el Kaseya Center de Miami, cuando se materializó el combate entre Jake Paul y Anthony Joshua, con el resultado esperado: victoria clara, categórica y contundente del boxeador profesional sobre quien aspiraba a serlo.
Desde el primer momento, este combate nos pareció temerario. Incluso llegamos a dudar de que pudiera llevarse a cabo, pero tras consumarse el pesaje el pasado jueves no tuvimos otra opción que aceptar la realidad.
Nuestras dudas eran fundadas: costaba entender por qué Jake Paul había preferido “bailar con la más fea” para obtener una suma de dinero que bien podría haber logrado mediante una exhibición frente a Manny Pacquiao, Ryan García o cualquier otro nombre que garantizara tráfico y ventas. Sin embargo, decidió enfrentarse a un peso pesado como Joshua, quien, pese a no atravesar su mejor momento, aún tiene con qué dar batalla, además de su jerarquía y trayectoria.
Jake Paul optó por “bailar con la más fea”; llamó al león y, cuando lo vio venir, se puso los patines hasta que no pudo mas.
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El resultado era previsible. Jake Paul recorriendo el ring con la intención de terminar la pelea en pie, y Joshua persiguiéndolo para no quedar mal con sus aficionados, con su carrera y con la industria, ya que un desenlace insatisfactorio habría generado un descrédito total para el deporte, incluida la sospecha de fraude.
Afortunadamente, el resultado fue el previsible, aunque la crítica resultó descarnada. De inmediato surgieron comentarios de inconformidad y reproches por el pobre espectáculo ofrecido, críticas duras, pero no exentas de razón.
Lamentablemente, nunca se está del todo satisfecho, ni siempre se reconoce que Paul-Joshua no ha sido la única pelea en la historia con estas características.
Nadie debería sorprenderse ni del resultado ni de la actuación de Paul. Él decidió “bailar con la más fea” y terminó confirmando aquella frase, ya acuñada por el extraordinario periodista deportivo -que lo es- Chava Rodríguez: “No es lo mismo llamar al león que verlo venir”.
Eso fue exactamente lo que le ocurrió a Paul cuando se encontró con el león sobre el ring.
Crónica de un resultado esperado.
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