El boxeo mundial y el deporte mexicano están de luto. Este jueves falleció Miguel Canto Solís, leyenda del peso mosca y considerado el más grande deportista yucateco de la historia. Tenía 78 años.
El excampeón, nacido en Mérida el 30 de enero de 1948, murió en horas de la mañana en su residencia del sector Jardines Miraflores, según confirmó su esposa, Irma Hernández. Desde hacía años, una lesión cerebral había deteriorado su estado de salud, afectando su calidad de vida tras una trayectoria brillante sobre el ring.
Miguel Ángel Canto Solís, excampeón mundial mexicano, fue monarca del peso mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y también campeón lineal. Su legado lo llevó a ingresar al Salón de la Fama del Boxeo Internacional en Canastota, Nueva York, siendo el único boxeador yucateco en alcanzar ese reconocimiento.
Apodado el “Pequeño Maestro”, por su estatura de apenas 1,54 metros y su boxeo fino, Canto construyó una carrera entre 1969 y 1982 en la que disputó 74 combates. Su estilo, basado en la defensa, la precisión y el control de la distancia, lo convirtió en uno de los exponentes más técnicos que ha dado el boxeo mexicano.
Quienes lo vieron en acción coinciden en lo mismo: no necesitaba fuerza desmedida para imponerse. Su dominio nacía de la inteligencia táctica, de su capacidad para anticipar, esquivar y golpear con exactitud. De ahí el apodo que lo acompañó toda su vida: “El Maestro”.
Tras un primer intento fallido por el título en 1973, cuando cayó por decisión ante el venezolano Betulio González en Maracaibo, Canto alcanzó la cima dos años después. El 30 de enero de 1975, en Sendai, Japón, venció por decisión unánime al local Shoji Oguma en la recordada “Batalla de Sendai”, para coronarse campeón mundial mosca.
Miguel Canto tuvo una emotiva trilogía con el venezolano Betulio González. Perdió la primera y ganó las otras dos. Concluyó su carrera con record de 61-9-1, 15KOs. y está considerado como uno de los diez mejores mexicanos de la historia.
A partir de ese momento inició un reinado sólido y prolongado. Durante cuatro años defendió su título con éxito en 14 ocasiones consecutivas, muchas de ellas en territorio rival. En ese período no solo reafirmó su superioridad, sino que también tomó revancha ante González y superó nuevamente a Oguma, consolidando su dominio en la división.
Se fue el «maestrico» Miguel Canto.
El 18 de marzo de 1979, su reinado llegó a su fin en Busan, Corea del Sur, al caer por decisión ante Chan Hee Park en su decimoquinta defensa. Meses después, en la revancha disputada en Seúl, ambos firmaron un empate.
Entre sus victorias destacadas también figura su triunfo por puntos ante el venezolano Reyes Arnal el 24 de abril de 1978.
Canto cerró su carrera en 1982, peleando de forma esporádica y perdiendo cuatro de sus últimas cinco presentaciones. Sin embargo, su lugar en la historia ya estaba asegurado.
Fue distinguido como el “Peleador del siglo” del peso mosca, junto al filipino Pancho Villa, según la agencia AP. Un reconocimiento que refleja el impacto de su boxeo en una división históricamente exigente.
Más allá de los títulos y estadísticas, su nombre quedó ligado a una forma de entender el boxeo: técnica depurada, disciplina y control absoluto del combate.
En sus últimos años, el excampeón enfrentó una enfermedad neurológica severa que lo mantuvo alejado de la vida pública, bajo cuidados médicos constantes. En 2019 fue operado de hidrocefalia. Vivía retirado en su hogar de Mérida, donde este jueves se apagó su vida.
Se va Miguel Canto, pero queda su obra: un boxeo que rozaba la perfección y que aún hoy sirve de referencia para entender el arte de no ser golpeado.