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Lewis-Klitschko: una pelea que aún genera debates

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Lewis-Klitschko: una pelea que aún genera debates
Lewis-Klitschko: una pelea que aún genera debates

Lewis-Klitschko: una pelea que aún genera debates.


El 21 de junio de 2003 quedó grabado como una de las noches más memorables de la división de los pesos pesados. Aquel día, el campeón mundial Lennox Lewis derrotó por nocaut técnico en seis asaltos al ucraniano Vitali Klitschko, en una pelea que, más de dos décadas después, continúa generando debates sobre lo que pudo haber ocurrido si el combate hubiera llegado a su conclusión natural.

La historia comenzó de manera inesperada. Klitschko ni siquiera era el rival previsto para Lewis. El británico debía enfrentar al canadiense Kirk Johnson, pero una lesión sufrida por este apenas dos semanas antes del evento abrió la puerta para que el entonces excampeón mundial de la OMB aceptara el reto con muy poco tiempo de preparación.

En ese momento, la mayoría de los especialistas consideraba que el verdadero heredero del trono de los pesos pesados era Wladimir Klitschko, campeón olímpico y hermano menor de Vitali. Sin embargo, la sorpresiva derrota de Wladimir frente al sudafricano Corrie Sanders cambió completamente el panorama y colocó a Vitali frente a la oportunidad de su vida.

Lewis llegaba como amplio favorito. Venía de consolidar su condición de mejor peso pesado del planeta tras derrotar por nocaut a Mike Tyson, y muchos pensaban que el combate ante Klitschko sería simplemente un paso previo hacia una posible revancha con «Iron Mike».

La realidad fue muy distinta.

Desde el primer asalto, Vitali sorprendió al campeón con un boxeo agresivo, utilizando su inusual estilo para controlar la distancia y conectar la mano derecha con frecuencia. En el segundo episodio incluso logró estremecer a Lewis con un sólido derechazo que obligó al campeón a sujetarse para recuperarse.

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El combate adquirió rápidamente un ritmo espectacular. El veterano comentarista Larry Merchant llegó a compararlo con un «Gatti-Ward de los pesos pesados», en referencia a la intensidad y al constante intercambio de golpes.

Pero la pelea cambió radicalmente en el tercer asalto.

Siguiendo las instrucciones de su legendario entrenador Emanuel Steward, Lewis comenzó a trabajar con mayor agresividad y conectó una potente derecha que abrió un profundo corte sobre el ojo izquierdo de Klitschko. Aquella herida marcaría el destino del combate.

Aunque el ucraniano continuó lanzando más golpes y, según las tarjetas oficiales, mantenía ventaja en las puntuaciones, la hemorragia se hacía cada vez más severa. El rostro de Vitali terminó completamente cubierto de sangre mientras seguía intercambiando con uno de los mejores pesos pesados de todos los tiempos.

Lewis también mostraba signos de desgaste, pero aprovechó la lesión para insistir con golpes de derecha y uppercuts que agravaron aún más el corte.

Al finalizar el sexto asalto llegó el desenlace más controvertido de la noche.

Tras examinar la herida, el médico de ring recomendó detener el combate al considerar que la lesión representaba un riesgo para la visión del retador. El árbitro aceptó la recomendación y decretó la victoria de Lennox Lewis por nocaut técnico.

La decisión provocó la inmediata protesta de Klitschko, quien cruzó el cuadrilátero visiblemente indignado convencido de que aún podía continuar. No era para menos: en el momento de la detención, el ucraniano aparecía adelante en las tres tarjetas de los jueces, circunstancia que alimentó durante años el debate sobre el resultado.

Lewis, sin embargo, nunca tuvo dudas.

En la entrevista posterior afirmó que habría noqueado a Klitschko en los siguientes asaltos y descartó cualquier sensación de haber escapado de una derrota.

Todo apuntaba a una revancha inmediata.

Sin embargo, el esperado segundo capítulo jamás llegó. Lewis decidió retirarse oficialmente en febrero de 2004, poniendo fin a una brillante carrera que incluyó victorias sobre Evander Holyfield, Mike Tyson, David Tua, Shannon Briggs y el propio Vitali.

Klitschko, por su parte, terminó convirtiéndose en campeón mundial del CMB y dominó la división durante varios años antes de retirarse temporalmente por lesiones. Más tarde regresaría para recuperar el cinturón y escribir una de las carreras más exitosas en la historia del boxeo moderno.

Veintitrés años después, Lewis-Klitschko sigue siendo considerada una de las grandes peleas inconclusas del boxeo.

Para muchos fue la última gran actuación de Lennox Lewis; para otros, la noche en que Vitali Klitschko demostró que estaba destinado a convertirse en campeón del mundo, aun en la derrota. Lo único indiscutible es que aquella batalla cambió para siempre el rumbo de la división reina.