Hearns inició su leyenda destronando a Pipino Cuevas
Por Simón Piña.
El 2 de agosto de 1980 quedó marcado como una fecha histórica para el boxeo mundial. Aquella noche, el estadounidense Thomas Hearns irrumpió definitivamente entre la élite al conquistar el título mundial wélter de la AMB con un espectacular nocaut sobre el mexicano José «Pipino» Cuevas, en la Joe Louis Arena de Detroit.
Cuevas llegaba como un campeón dominante. Reinaba desde julio de 1976, cuando había destronado al puertorriqueño Ángel «Cholo» Espada, y afrontaba la duodécima defensa de un cinturón que había retenido en once ocasiones, diez de ellas por la vía rápida. Sin embargo, el joven Hearns no se intimidó ante semejante historial.
Desde el campanazo inicial, el espigado estadounidense impuso un ritmo demoledor. Su velocidad y potencia comenzaron a marcar diferencias desde el primer asalto, anticipando lo que sería una actuación consagratoria.
En el segundo episodio llegó el desenlace. Un explosivo derechazo estremeció a Cuevas y, segundos después, otro violento impacto de derecha lo envió de bruces a la lona. Aunque el mexicano consiguió levantarse, lo hizo visiblemente lastimado, obligando a su entrenador Lupe Sánchez a subir al ring para solicitar al árbitro sudafricano Stanley Christodoulou la detención del combate.
Aquella derrota marcó el principio del declive de Pipino Cuevas. En cambio, para Hearns fue el inicio de una carrera extraordinaria que lo llevaría a conquistar otros cuatro títulos mundiales en distintas categorías y a consolidarse como uno de los más grandes boxeadores de todos los tiempos.
La misma noche cayeron otras dos coronas latinoamericanas
La histórica jornada también dejó el fin del reinado del colombiano Antonio Cervantes «Kid Pambelé», quien perdió el campeonato superligero de la AMB al ser noqueado en cuatro asaltos por el estadounidense Aaron Pryor, en Cincinnati. Aunque Pambelé derribó a su rival en el primer round, Pryor reaccionó con una ofensiva implacable para iniciar su propio legado, coronado años después con sus memorables victorias sobre Alexis Argüello.
Esa misma noche también cayó el puertorriqueño Samuel Serrano, sorprendido por nocaut ante el japonés Yasutsune Uehara, quien le arrebató el título superpluma de la AMB.
El 2 de agosto de 1980 no solo consagró a Thomas Hearns, sino que marcó el relevo generacional de una época dorada del boxeo, con el fin del reinado de tres grandes campeones latinoamericanos en una misma velada.
Hearns inició su leyenda destronando a Pipino Cuevas.