Se cumplen dos décadas de la conquista de Edwin Valero.
Por Simón Piña
El 5 de agosto de 2006, en el Centro de Convenciones Figali de Ciudad de Panamá, el pegador venezolano Edwin Valero cumplió su sueño de conquistar un título mundial al noquear en diez asaltos, después de un trabajado combate, al entonces campeón Vicente “Loco” Mosquera.
El público panameño apoyó frenéticamente a su paisano, quien intentaba con todas sus fuerzas doblegar al “Inca” y retener su corona ante su afición. La pelea estuvo rodeada de una expectativa muy especial por la tradicional rivalidad boxística entre ambos países y las provocaciones que intercambiaron los dos peleadores.
Se decía que Mosquera era más técnico y que, si lograba cuidarse de la pegada de Valero, podía imponerse por puntos. Del venezolano se esperaba una definición rápida: llegaba con 19 victorias por nocaut, 18 de ellas en el primer asalto.
También existían dudas sobre su resistencia. Hasta entonces, lo máximo que había peleado eran los cinco minutos que necesitó para noquear al mexicano Genaro Trazancos, quien había terminado con su racha de 18 nocauts consecutivos en el primer round. Algunos pensaban que, si la pelea se prolongaba, Valero se cansaría y sería superado por Mosquera.
El “Inca” salió, como siempre, a todo vapor. Apenas sonó la campana atacó a Mosquera y, pocos segundos después, lo derribó. Silencio absoluto en el Figali.
Mosquera se levantó relativamente bien y, contrario a lo esperado, fue directamente a intercambiar golpes. El público le pedía que no se arriesgara ante la pegada del venezolano, pero el “Loco” insistió en la batalla a corta distancia y un upper de Valero volvió a enviarlo a la lona.
Esta vez se levantó algo mareado y trató de mantenerse fuera de la zona de peligro para terminar de pie el primer asalto.
Mosquera se recuperó durante el segundo y tercer rounds. Incluso consiguió castigar a Valero y derribarlo en el tercer asalto, devolviendo la esperanza a los aficionados panameños.
Pero Valero recuperó el aire y, desde el cuarto episodio, reanudó su constante ataque al cuerpo y al rostro. Mosquera pareció gastar buena parte de sus energías en el esfuerzo por derribar al venezolano y, a partir de entonces, comenzó a recibir un intenso castigo.
Desde el séptimo asalto, parte del público pedía al árbitro Luis Pabón que considerara detener la desigual batalla. Valero también mostraba señales de cansancio, pero sus puños no dejaban de trabajar.
Valero se corona en el décimo
Mosquera llegó muy golpeado al décimo round, aunque continuaba resistiendo de pie. Para entonces, los propios aficionados pedían a gritos la detención.
Finalmente, Luis Pabón puso fin al combate y Edwin Valero fue declarado vencedor, conquistando así el campeonato mundial en una pelea épica que permanece en la memoria del boxeo venezolano y panameño.
Valero terminaría su carrera profesional con un registro perfecto de 27 victorias en 27 combates, todas por nocaut.
De aquella memorable batalla han pasado ya 20 años.
Se cumplen dos décadas de la conquista de Edwin Valero.