Kiko Martínez, el guerrero de la perseverancia.
Dos títulos mundiales son parte de la historia de Francisco “Kiko” Martínez. El español construyó una carrera levantándose después de derrotas que parecían definitivas y desafiando una y otra vez la idea de que su tiempo había terminado.
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Cuando Kiko Martínez llegó a Sheffield para enfrentar a Kid Galahad el 13 de noviembre de 2021, el campeón era el inglés y el futuro, aparentemente, también le pertenecía. Martínez tenía 35 años, diez derrotas en su expediente y había pasado por suficientes guerras como para que buena parte del boxeo británico lo viera como un adversario respetable, peligroso quizá, pero situado ya en el otro extremo de su carrera. Kiko pensaba otra cosa.
Al final del quinto asalto puso a Galahad en la lona con una derecha. El campeón consiguió escuchar la campana, pero apenas comenzó el sexto recibió otra mano derecha que terminó la pelea. Martínez, contra prácticamente todos los pronósticos, volvía a ser campeón mundial ocho años después.
Francisco Martínez Sánchez nació en Elche, Alicante, y comenzó a boxear siendo muy joven. Se hizo profesional en 2004 y desarrolló pronto una reputación de peleador agresivo, fuerte y con pegada. Sus primeras once victorias llegaron antes del límite. Pero fue en Irlanda donde el boxeo europeo comenzó realmente a conocer a “La Sensación”.
El 25 de agosto de 2007 viajó a Dublín para desafiar al invicto Bernard Dunne, campeón europeo supergallo y figura local. Martínez necesitó apenas 86 segundos. Derribó tres veces al irlandés y silenció el Point Theatre en el primer asalto. Aquella victoria convirtió a un joven prácticamente desconocido fuera de España en campeón de Europa y abrió una relación con las islas británicas que marcaría buena parte de una trayectoria de altos y bajos.
Rendall Munroe le quitó el título europeo en 2008. Años después apareció Carl Frampton, quien lo detuvo en nueve asaltos en Belfast en febrero de 2013. Para muchos, aquella derrota fijaba el límite de Martínez. Era un excelente peleador europeo, pero quizá no un campeón mundial.
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La gloria llegó en Estados Unidos
El 17 de agosto de 2013 llegó a Atlantic City para enfrentar al colombiano invicto Jhonatan “Momo” Romero, campeón supergallo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB). Kiko necesitaba ganar lejos de España otra vez. Lo hizo atacando desde el comienzo, imponiendo presión y castigando hasta provocar la detención en el sexto asalto. Fue una noche gloriosa, una noche histórica.
Defendió el cinturón contra Jeffrey Mathebula y luego aceptó viajar a Osaka para enfrentar a Hozumi Hasegawa, uno de los grandes nombres del boxeo japonés. El 23 de abril de 2014 volvió a resolver una situación que parecía desfavorable: derribó a Hasegawa y terminó con él en el séptimo asalto. Años después, el propio Martínez señalaría aquella como la pelea más importante de su carrera.
Frampton volvió a cruzarse en su camino en septiembre de 2014 y esta vez lo venció por decisión unánime para quitarle el campeonato.

Martínez intentó regresar y volver a reinar, pero fue vencido por Scott Quigg, Leo Santa Cruz y Gary Russell Jr. Se encontró también con Josh Warrington, contra quien cayó por decisión en 2017. El boxeo internacional continuaba llamándolo porque Kiko siempre estaba dispuesto a viajar, competir y exigirle trabajo a cualquiera. Pero con cada derrota aumentaba la impresión de que su oportunidad de volver a ser campeón había desaparecido.
Kiko Martínez, el guerrero de la perseverancia.
Una vida con dificultades
Martínez ha contado después que atravesó años difíciles, con problemas económicos y excesos, y que llegó a encontrarse arruinado mientras su mujer lloraba y tenía una hija recién nacida. También sufrió engaños relacionados con el dinero ganado durante su carrera. La estabilidad llegó acompañada de una transformación personal. Entrenamiento, familia y una vida alejada de distracciones pasaron a ocupar el centro.
“Vivo como un monje”, dijo después de recuperar el campeonato mundial en 2021.
No era una frase construida para promocionar una pelea. A esas alturas, Martínez llevaba años levantándose temprano para entrenar mientras compaginaba el boxeo con clases particulares porque, según explicó entonces, boxear no siempre le alcanzaba para vivir.
La gloria volvió en Sheffield
Galahad representaba algo más que un cinturón. Era la posibilidad de demostrar que las derrotas no habían convertido a Kiko en un boxeador acabado. Cuando aquella derecha derribó al inglés, Martínez conquistó el título pluma de la FIB.
Kiko es, junto al “Lince” Javier Castillejo, uno de los dos españoles que han conquistado títulos mundiales en categorías diferentes.
Su segundo reinado duró hasta marzo de 2022, cuando perdió frente a Warrington en Leeds, en un combate donde le jugaron sucio, muy sucio, y del cual no se pudo resarcir. Todavía tuvo tiempo para ganar nuevamente el campeonato europeo, noqueando a Jordan Gill, y para viajar a Japón en abril de 2023 para enfrentar a Reiya Abe en un combate eliminatorio que terminaría siendo el último de su carrera.
Se retiró con 37 años y récord de 44 victorias, 12 derrotas y dos empates, con 31 triunfos antes del límite. Disputó 58 combates profesionales, enfrentándose a una colección de campeones que ayuda a dimensionar su trayectoria: Frampton, Quigg, Santa Cruz, Russell, Warrington, Hasegawa, Galahad, Mathebula y Dunne, entre otros.
Kiko Martínez nunca fue el boxeador al que el camino se le abrió con facilidad. Tuvo que viajar, perder, reconstruirse y volver a viajar. Incluso cuando consiguió ser campeón mundial, el reconocimiento definitivo tardó en llegar.
Hoy es uno de los grandes héroes del boxeo español de todos los tiempos.
Kiko Martínez, el guerrero de la perseverancia.
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