Los regresos en el boxeo suelen ser una mala idea. Los regresos protagonizados por excampeones mundiales mayores de 35 años son, con la excepción de George Foreman, casi siempre una idea terrible. Pero uno de los casos excepcionales no solo resultó acertado, sino que además terminó consolidando aún más la grandeza de la leyenda brasileña Éder Jofre.
Para 1960, el brasileño Jofre ya se había establecido como un campeón extraordinario. Era un boxeador inteligente, técnico y agresivo, dueño de un estilo basado en constantes movimientos de cintura y presión ofensiva. Poseía pegada en ambas manos, una mandíbula resistente, enorme condición física y un trabajo al cuerpo de altísimo nivel.
Jofre es considerado el mejor peso gallo del boxeo. Entre 1957 y 1965 construyó una de las rachas invictas más largas en la historia del boxeo como campeón con nueve defensas exitosas.
En 1965, Jofre viajó a Japón para enfrentar a otra figura histórica de la división: Fighting Harada. Para entonces, marcar el límite gallo ya se había convertido en un verdadero sacrificio para el brasileño. Harada terminó imponiéndose por una cerrada decisión en 15 asaltos, acabando con el invicto de Jofre. Un año después, la revancha dejó el mismo resultado. Decepcionado, el brasileño anunció su retiro.
Sin embargo, tres años más tarde, para alegría de los aficionados brasileños, “El Gallo de Oro” regresó al cuadrilátero, como peso pluma.
Muchos especialistas desaprobaron la decisión. Argumentaban que Jofre tenía 33 años y llevaba demasiado tiempo fuera del ring. El boxeo, insistían, era un deporte para jóvenes. Pero Jofre estaba convencido de que todavía podía competir al máximo nivel. En los siguientes dos años y medio encadenó 14 victorias consecutivas y volvió a colocarse cerca de una oportunidad titular.
Jofre vs. Legrá
José Legrá, cubano naturalizado español, acababa de conquistar el título pluma vacante derrotando a Clemente Sánchez y era considerado un rival peligrosísimo para un veterano en aparente declive.
Rápido, vistoso y preciso, Legrá era conocido como el “Cassius Clay de bolsillo” por su movilidad y estilo llamativo. Aceptó viajar a Brasil para defender su corona en territorio enemigo.
La pelea fue cerrada y muy disputada. Durante los primeros rounds, Legrá aprovechó mejor su velocidad y conectó jabs y derechas que obligaron a Jofre a retroceder. Pero la disposición del campeón a intercambiar golpes terminó favoreciendo al brasileño, quien encontraba espacios para responder con impactos más compactos y pesados.
Con el paso de los asaltos y el fervor creciente del público brasileño, Jofre comenzó a inclinar lentamente la pelea a su favor. Su precisión y mejor timing marcaron diferencias mientras el campeón acusaba el desgaste del intenso ritmo de combate.
Aunque todos coincidieron en que se trató de una pelea muy cerrada, el título cambió de manos por decisión dividida en favor de la leyenda brasileña, quien añadió otro capítulo memorable a su carrera de Salón de la Fama y demostró que, en ocasiones, un regreso al boxeo sí puede ser una gran idea.