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Leyendas del Boxeo

Benny Leonard: el genio que convirtió la inteligencia en un arma letal

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 Benny Leonard: el genio que convirtió la inteligencia en un arma letal.
 Benny Leonard: el genio que convirtió la inteligencia en un arma letal.

Benny Leonard: el genio que convirtió la inteligencia en un arma letal.


Michael Carbert / The Fight City.


Pocos campeones en la historia del boxeo han alcanzado el nivel de admiración y respeto que despertó Benny Leonard, considerado por numerosos historiadores como el mejor peso ligero de todos los tiempos y uno de los peleadores más completos que ha conocido este deporte.

Su legado fue resumido de forma contundente por el legendario entrenador Ray Arcel, miembro del Salón de la Fama y mentor de figuras como Roberto Durán, Ezzard Charles, Kid Gavilán, Tony Zale y Henry Armstrong.

Cuando le preguntaban quién había sido el mejor boxeador que entrenó, Arcel no dudaba.

«Benny Leonard«, respondía.

Para el veterano técnico, la principal virtud del campeón neoyorquino no era su velocidad, su pegada o su habilidad defensiva. Era su inteligencia.

«El boxeo es cerebro antes que fuerza. Leonard tenía una energía mental superior a la de cualquier otro peleador que conocí»: Ray Arcel

Nacido como Benjamin Leiner en el Lower East Side de Nueva York, hijo de inmigrantes judíos ortodoxos, Leonard creció en un ambiente donde las peleas callejeras eran parte de la vida cotidiana. Fueron precisamente sus tíos quienes le enseñaron a defenderse utilizando únicamente los puños, convencidos de que era preferible aprender a pelear con las manos antes que recurrir a bates o cuchillos.

Aquellas primeras lecciones terminaron llevándolo al gimnasio cuando apenas tenía once años.

Su carrera profesional comenzó en 1911. Como sus padres desaprobaban el boxeo, decidió cambiar su apellido y comenzó a combatir bajo el nombre de Benny Leonard.


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Los comienzos no fueron fáciles. Incluso perdió por nocaut técnico su primer combate profesional y sufrió varios reveses en sus primeros años. Sin embargo, una vez que encontró su estilo se transformó en una fuerza dominante dentro de la división ligera.

Pronto surgió el apodo que lo acompañaría durante toda su carrera: «El Mago del Gueto».

Leonard estudiaba el boxeo con una profundidad poco común para su época. Pasaba horas observando a otros peleadores, analizando movimientos, desplazamientos, amagos y patrones ofensivos. Su enfoque era casi científico.

Sobre el ring combinaba rapidez de piernas, un excelente jab, precisión en el contragolpe y una poderosa derecha. Era extremadamente difícil golpearlo con claridad y castigaba cada error de sus rivales.

En una época dorada para los pesos ligeros, conquistó el campeonato mundial en 1917 al derrotar a Freddie Welsh y conservó la corona durante casi siete años. Durante su reinado derrotó a destacados contendientes como Johnny Dundee, Charley White, Rocky Kansas, Richie Mitchell, Johnny Kilbane y Lew Tendler.

Su popularidad trascendió el deporte. Elegante, carismático y dueño de una personalidad magnética, Leonard se convirtió en una de las primeras grandes celebridades del boxeo estadounidense. Sus combates en Nueva York atraían multitudes de más de cincuenta mil espectadores.

Una de sus costumbres más recordadas era acomodarse el cabello antes de abandonar el ring después de cada victoria. Lo hacía para demostrar, entre bromas, que había ganado sin despeinarse.

Leonard se retiró invicto como campeón en 1925, todavía en plenitud de facultades. Había acumulado una fortuna considerable y no tenía nada más que demostrar.

Sin embargo, el colapso financiero de 1929 destruyó gran parte de sus ahorros y lo obligó a regresar a la actividad. El retorno no tuvo el mismo éxito y puso fin definitivamente a su carrera en 1932.

Aun así, nunca se alejó del boxeo. Trabajó como árbitro hasta que el 18 de abril de 1941 sufrió un infarto mientras dirigía una pelea en Nueva York. Falleció prácticamente sobre el cuadrilátero.

Para muchos historiadores, Leonard sigue siendo el estándar con el que se mide a todos los pesos ligeros de la historia.

Más de un siglo después de sus mejores noches, el «Mago del Gueto» continúa ocupando un lugar privilegiado entre los más grandes boxeadores que han existido.


Benny Leonard: el genio que convirtió la inteligencia en un arma letal.


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