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Leyendas del Boxeo

Aaron Pryor: el vuelo breve y feroz de “The Hawk”

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Aaron Pryor: el vuelo breve y feroz de “The Hawk”
Aaron Pryor: el vuelo breve y feroz de “The Hawk”

Aaron Pryor: el vuelo breve y feroz de “The Hawk”.


A 46 años de su consagración mundial frente a Antonio Cervantes, el recuerdo de Aaron “The Hawk” Pryor permanece asociado a uno de los peleadores más explosivos, intensos y extraordinarios que conoció el boxeo en la década de los ochenta.

Pryor conquistó el campeonato mundial superligero en 1980 al noquear en cuatro asaltos al colombiano Cervantes. Tenía entonces 24 años y un récord de 19-0, con 17 nocauts. El triunfo puso fin a una larga espera para un boxeador que había visto cómo otros integrantes de su generación, como Sugar Ray Leonard, Thomas Hearns y Hilmer Kenty, alcanzaban antes que él la fama y las grandes bolsas.

Su reinado fue devastador. Encadenó cinco defensas titulares ganadas por nocaut hasta encontrarse en 1982 con el nicaragüense Alexis Argüello, campeón mundial en tres divisiones.

El 12 de noviembre de 1982, Pryor y Argüello protagonizaron una de las grandes guerras de la historia. El nicaragüense castigó repetidamente a Pryor con su poderosa derecha, pero “The Hawk” resistió y mantuvo un ritmo infernal hasta detenerlo en el decimocuarto asalto.

Aquel triunfo quedó rodeado de polémica por la famosa botella que su entrenador Panama Lewis pidió antes del último round. Nunca se estableció qué contenía, pero las sospechas acompañaron durante años aquella victoria.

Diez meses después llegó la revancha y Pryor despejó buena parte de las dudas: derribó tres veces a Argüello y volvió a vencerlo, esta vez en el décimo asalto.

Esas dos victorias definieron su grandeza, pero también dejaron abierta una enorme interrogante: ¿hasta dónde habría llegado Aaron Pryor?


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Su carrera comenzó a desmoronarse poco después. Problemas contractuales, inactividad y, especialmente, su adicción a la cocaína terminaron consumiendo los mejores años de un peleador que llegó a encadenar 26 victorias consecutivas por nocaut.

Se retiró definitivamente en 1990 y, años después, logró superar sus adicciones. En 1996 ingresó al Salón Internacional de la Fama del Boxeo. Fuera del ring se dedicó al servicio comunitario, colaboró en la formación de jóvenes boxeadores y llegó a ordenarse ministro bautista.

Pryor murió en 2016, a los 60 años.

Su etapa en la cima fue sorprendentemente corta, apenas unos años entre 1980 y 1984. Pero fueron suficientes.

Aaron Pryor no necesitó una larga hegemonía para convertirse en leyenda. Cuando sonaba la campana era velocidad, poder, agresividad y un caos aparentemente descontrolado que solo él sabía dominar. Era, sencillamente, “Hawk Time”.


Aaron Pryor: el vuelo breve y feroz de “The Hawk”.


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